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Por Mariano Olmedo

El crimen de la playa del sur




 

- 11.03.2005

Mucha gente estaba rodeando a Fernandito en la playa...

Es que en el sur Argentino no están acostumbrados a vivir este tipo de situaciones...

Cerca de él estaba su padre, abrazándolo y consolándolo...

Fernandito con apenas ocho años no entendía las miradas de cada uno de los bañistas que para esta hora formaban un pequeño anfiteatro en torno a él...

En pocos minutos llegó la policía de Santa Cruz, acordonando la escena y no permitiendo que más curiosos se sumen al lugar...

Un joven oficial que apenas podía hablar al ver lo ocurrido los invitaba a subir hasta la costanera y acompañarlos a la seccional...La cara del padre de Fernandito lo decía todo...

Era un cartel gigante diciendo en mil colores "Para que salí de Rosario"Sus vacaciones... Aquellas con las que había soñado durante todo ese año, se habían interrumpido en el mismísimo segundo en que su pequeño hijo de ocho años, había tomado la terrible decisión de terminar con la vida del pequeño pingüino patagónico que habían encontrado junto a unas rocas...

Nadie entendía nada...

Nadie comprendía porque un niño tan pequeño y lleno de dulzura ataco a la tierna ave para, con sus propias manitos, lograr que terminara de respirar para siempre...

Otro de los oficiales metía al gélido pájaro en una bolsa de polietileno, mientras le pedían a los curiosos que se retiraran, que no había nada para ver...

Su mamá y su hermana llegaron corriendo desde la otra punta de la playa, así la familia Gómez quedo completa... Todos abrazados... Consternados y sin entender lo ocurrido...

Era extraño ver la cara del niño... como enojada... Como no entendiendo el porque de tanto alboroto...

En su propio auto y acompañados por un patrullero fueron camino al pueblo, casi sin emitir palabra alguna...

Ya en la comisaría, dejaron al padre junto a su hijo, quien extrañamente no había dejado ver ninguna señal de arrepentimiento...¿Que paso mi amor?

Fue la primera pregunta que el papa le hizo a su pequeño hijo... ¿Porque hiciste eso? El niño no dijo nada... siguió en su postura de no emitir sonido alguno y con el ceño fruncido...

El padre no sabia como explicar a los policías que solo dejo un segundo solo al niño...

Que era un nene normal y que amaba los animales... Que nunca había realizado un acto similar...

Tampoco podía negar lo ocurrido ya que una familia lo habia agarrado justo cuando con sus dos manos presionaba el cuello pequeño pajaro...La policía entendió...

Firmaron algunos papeles y dejaron ir a la familia, con la firme promesa de que mantendrían al niño mas vigilado...

El ambiente cambio... Habían interpretado el acto como una travesura y decidieron dejar todo así. Y sin aplicar las estrictas leyes que cuidan a los animales de la zona...

Lentamente se entablo un ambiente agradable...Los amables funcionarios del orden, preguntaban a la familia Rosarina por la ciudad y sus cosas...

El pequeño Fernandito cambio la cara... se sentía mejor...

Saludaron y encararon lentamente la puerta los cuatro integrantes de la familia después de saludar a los oficiales con sonrisas de agradecimiento...El comisario, quien se encontraba al otro lado del mostrador grita como para finalizar la estadía de forma agradable... "De Central o de Ñuls" haciendo gala de sus conocimientos del medio futbolístico rosarino...

Antes que su padre conteste que se trataba de una familia absolutamente canalla, Fernandito quien estaba upa de su papa, levanta su cabeza con la misma cara de enojado que había tenido después de consumar el ilícito en la playa y dice: "Central, no somos pingüinos..."El padre trago saliva y respondió agitado... "de Central... somos de Central... hasta luego... muchas gracias..."Sé cerro la puerta y subieron al auto mirandose con su mujer...

El papá, se abrazo al volante y dejo escapar un suspiro de tranquilidad... Por el espejo retrovisor miró a su hijito que quedó casi dormido apenas toco el asiento trasero...

En ese preciso instante recordó todos los partidos de Central en que había llevado a su hijo... Y comenzó a entender la reacción del menor...Él, en cada grito al lado de su hijo, había sembrado el odio que el niño sentía...

Ese desprecio a la especie mas amarga del mundo... A esas tristes aves con quien el niño había identificado a los colores rojo y negro...En cierta medida sabia que debía hablar con él... explicarle que lo que hizo, no estaba bien... que no debía llevar las cosas a ese extremo...

Que anda tenía que ver el animal... Pero como decirle eso... tantas veces lo había escuchado gritar "a los pingüinos hay que matarlos a todos... "Se sintió mal... responsable de la actitud del pequeño... de todo lo que habia ocurrido...Podía haber realizado una locura contra cualquier amiguito del jardín... Quien sabe... Pensaba que desde ahora mas debía cuidar sus comentarios..De pronto cambio la mirada... acomodo el espejo y arranco el auto...

Respiro nuevamente y diciendo no con la cabeza dejo ver una sonrisa que se asomaba de sus labios...


Mariano Olmedo - Santiago de Chile

mariano@canalla.com