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Por Mariano Olmedo
Recuerdos de la línea E
A todos los canallas en el mundo que hayan sentido alguna vez lo que significa ir a la cancha a ver Central en colectivo
- 15.07.2003
El vidrio de la ventana refleja su cara...
El clava la mirada en su propia mirada.
Sueña... Recuerda cuando era un chico...
Observa a su lado y puede verse tomado de la mano de su padre, caminando a la calle Gálvez para tomar la E.
Cruza la vía, Virasoro y se apuran los últimos 20 metros por si se les va el colectivo...
Ya en la esquina, pasan tres 78 seguidos y ninguna E...
"Cuando esperas el 78 no pasa ninguno" decía enojado Don Juan, vecino y compañero de espera...
"Papá ahí viene"... "No es..." dice Don Juan sacándose los anteojos de ver lejos...
A medida que se acerca el colectivo siente los golpes de los hinchas en la chapa del mismo...
Puede ver la E grandota pintada en el frente... "Grandoli y Gutiérrez", "Pami", "La Rural" y "Estadio Rosario Central", todo pintado en ese mismo frente dejando espacio para nada...
La emoción lo invade... no es un domingo más, es un domingo canalla... Frena rebalsando de alegría azul y amarilla y abre la puerta delantera...
El colectivo tiene cara, los invita a subir... Es como que está contento de tener la fiesta canalla sobre sí... no queda lugar hay que empujar, meterse en cualquier lado...
Sin pensarlo el sube el primer escalón y desde el fondo se escucha una voz que grita "Cerrá la puerta, no parés mas hasta la cancha"...
Por dentro es oscuro, todos están apretados pero cada persona tiene un detalle azul y amarillo...
Para cuando el "bondi" dobla en Moreno regresan los cantos.
El padre lo abraza con una mano, el con sus dos manitos se sostiene del borde de un asiento y el pasamanos...
"El que no salta es hincha de Ñuls"... "El que no salta es hincha de Ñuls"...
Los amortiguadores no pueden más, especialmente cuando dobla se escucha un ruido ensordecedor solo equivalente al que hacen los frenos al detenerse en algún semáforo...
Ya no para en ninguna esquina...
Muchos otros canallas quedan "a pata" esperando los dos seguidos que vienen atrás...
Un viejo con la radio en la oreja le implora al padre... "Ponelo acá, entre medio, yo lo cuido"
El pibe no quiere, prefiere sentirse guerrero en el medio de tanto grito...
Apenas puede mirar por la ventana ve a dos pibes colgados de la puerta trasera...
Los admira... sigue cada golpe canalla, cada grito... los imita pegándole a la pierna de su viejo...
Llegan al gigante... la E queda vacía... como siempre, para dos cuadras antes...
"El chofer es leproso" diría algún fanático...
Solo tres mujeres que iban a Pami II siguen sentadas y ven felices como la fila india se apura hacia la cancha...
Hay que sacar la entrada...
Buscan la fila más corta....
Hacen la cola. El papá repite el clásico "dame la mano que hay mucha gente"...
Van y vienen. Algunos corren. Todos se apuran, vaya a saber uno porque... Nunca comprendió la velocidad de la gente por llegar e irse rápido...
El olor a chori es fuerte...
Los puestos de venta de banderas dejan todo con reflejos azul y amarillo.
Se escucha la gente cantando, desde la calle. El sonríe...
Parece todo 3 veces más grande, la edad amplifica el tamaño de las cosas...
Pasan los controles y se ve el primer resquicio de cancha... quiere imitar a su padre... se apura...
Los policías con sus cascos y perros lo intimidan... sigue firme de la mano que le da seguridad...
Ya en los pasillos pasan cerca de un carro de pizza la popular...
Entre medio de las rejas puede ver la reserva y con el otro ojo se fija si el rival había traído hinchada...
Comienza el interminable caracol de escaleras, pasan una puerta, dos... Entran en la tercera puerta, de arriba...
"Permiso, permiso"...
La gente esta sentada pero ya no hay más lugar, empiezan a pararse...
"Si querés estar sentado saca platea" se escucha a lo lejos una queja...
Ya termino la tercera...
El griterío es enorme... la cancha se mueve...
"Ya es la hora, ya es la hora"...
Llegaron los locos del bombo... la hinchada...
Su papá lo alza y abraza, para que pueda ver...
Lo sienta en un para-avalanchas... Todos enloquecen... Central esta por salir a la cancha...
Mira a su padre... La cara de su viejo se transforma en su rostro reflejado en la ventana...
regresa a la actualidad... se da cuenta donde está...
Se le escapa una lagrima...
Mira el suelo y recuerda los papelitos juntados ese día para que vuelvan a volar apenas empiece el segundo tiempo...
Son solo recuerdos...
Son solo momentos...
Momentos de hincha... de pibe... del viejo... recuerdos sin tiempo...
Sigue el camino a su casa... a su vida... a su actual vida...
Sigue viviendo y sintiendo ese sueño azul y amarillo...
Sigue siendo canalla...
Mariano Olmedo
Santiago de Chile