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Por Mariano Olmedo
Una noche en un Gigante...
- 17.07.2003
No sé en que año... era un niño... supongo que tendría entre 9 y 11 años de edad...
Llegamos a la cancha con toda la familia...
Estoy seguro que jugábamos contra Boca...
Recuerdo el ultimo escalón de la boca de salida en el sector W de la platea del río Paraná, subimos y en fila nos acomodamos uno a uno en el ya casi repleto estadio Gigante de Arroyito.
Los hinchas de Boca por esos tiempos solo ocupaban la tribuna superior de Génova...
Después de terminar mi recorrido ocular sobre las banderas canallas empece a esperar que llegara la hinchada... Nuestra hinchada... Ese era siempre mi trabajo... lo que más me emocionaba... la barra del bombo...
Existía un hueco en la tribuna inferior de regatas que anticipaba que los guerreros llegarían pronto...
Desde la bandeja superior se desplegaba la bandera fina y larga que ocupaba toda la franja desde uno a otro ángulo de la popular... Cinco tiras azules y amarillas de un metro y medio de ancho pasaban de mano en mano como una serpiente hasta llegar al otro extremo... En ese entonces ni soñábamos con banderas gigantes que taparan completamente la tribuna...
De a poco comenzó a rugir el gigante... una vibración llegaba a mover las propagandas de CINDOR y SODA KIN...
¡Venían los bombos! No se por dónde entraban, pero la vibración comenzaba en Génova y Cordiviola pasaba por debajo de mis pies, cada vez más fuerte se escuchaban y contagiaban el ambiente de humo de chorizo asado...
"Ahí viene la hinchada" se escucha por ahí...
Los chicos en las plateas se trepan para verificar si traen un nuevo trofeo... Se sienten orgullosos de la banda fina...
La gente se emociona...
Todos comenzamos a gritar...
Empujando y abriéndose camino entre la ya colmada popular ingresan con los mas de 15 bombos arriba de la cabeza... el mar de gente se transforma... deja el sendero en el medio...
Cómo explicar la sensación de ver las banderas arrojadas desde el suelo a los de arriba para atarlas en el caño de la popular alta. Tres intentos... cuatro... por fin un canalla la agarra, le da dos vueltas y un nudo... la primera esta lista...
Comienzan a tirar atados de papelitos, parecen piedras que vuelas desde el medio a los costados...
Toda la cancha canta...
Los de Boca mudos... sin decir nada... estan con miedo... saben que en Arroyito no se jode... no será hoy ni la primera ni la ultima vez que los canallas se den la vuelta...
En eso miro y veo movimientos extraños... desde el club ingresan con algo...
Dos ataúdes, de madera y verdaderos hacen reír a toda la cancha... Uno pintado de Boca el otro rojo y negro...
Los gelidos habitantes del parque independencia aún no eran pingüinos ni pechofrios, simplemente leprosos...
Toda la cancha se une en un solo grito contra los dos enemigos máximos...
El lado sur del estadio esta callado en su parte alta... el pueblo canalla grita como loco festejando la nueva humillación...
Vuela el primer papel... todos saltamos... puedo ver en la tribuna de Regatas colmada y en medio de las 20 banderas canallas verticales los dos cajones de muertos con los colores de nuestros más detestados rivales...
La emoción me invade...
Como de costado veo aparecer al canalla... pisa la cancha el primer jugador con camiseta amarilla... solo amarilla... no hay mangas, no hay alambrados... es todo seguro...
Todo es una fiesta... explota la cancha...
Yo estoy feliz...
Central esta en el Gigante...
Mariano Olmedo
Santiago de Chile