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Por Mariano Olmedo

Por mi ansiedad no terminó todo perfecto

 

 

 

-20.04.2004

Si ganábamos el clásico iban a decir que lo mío estaba cercano a la brujería o fuerzas sobrenaturales…

Crease o no, pise Rosario y como lo había prometido dimos vuelta la cosa…

Estudiantes de la Plata pasó a la historia despachado por un contundente 3 a 1…

Muchos dirán que el juego mejoró, que Russo planteó bien el partido, yo me remito a las pruebas personales y confío en ellas…

Regresé como en los anteriores cuatro partidos y ganamos después de estar perdiendo una seguidilla de partidos…

Este, el de Estudiantes, superó ampliamente a aquel triunfo que produje contra Chicago después de las caídas consecutivas conducidas por Menotti, por lo menos así lo sentía…

Esa semana no estaba terminada… No era llegar y lograr el triunfo y chau, volverse a Chile como en las anteriores ocasiones dejando la imagen de manochanta…

Tenía que estar en el gigante el Martes para lograr la clasificación contra Olimpia y después ver como se completaba el triángulo con el clásico…

Llegue temprano… me encontré con amigos y me mandé la primera cagada, de la cual me di cuenta después del empate paraguayo… Llevé la cámara digital que en las anteriores veces no había llevado… Les juro que por un momento pense en lanzarla al foso, por mas que valiera como 400 dolares…

La cosa es que me senté en el W y más allá de sufrir como locos y errar 400 goles lo de la cámara no tuvo demasiada influencia en el resultado final…

Había llegado a la hora del ultimo partido vivido en el gigante, comí la hamburguesa 45 minutos antes con una Pepsi sin hielo… es mas… Me aleje un lugar del Rafa Beltramino porque se me sentó al mi lado y nunca lo hicimos así…

El anterior triunfo me costo un acto medio homosexual… Después de la alegría del triunfo tuve que cumplir mi promesa y besarlo a Hernancito Moriconi… esta vez la cosa no llego a tanto… Sí bien Hernán se sentó a mi lado el gol de Vitamina me salvó del sacrificio, que de ser necesario realizaría por segunda vez… Todo sea por Central…

También y quedando como un cagador, me comí las puteadas de Lisandro Cristia por no querer acompañarlos en el fast food una vez terminado el partido…

Que podía hacer si desde que me vine a vivir a Chile no pise mas ese recinto social y canalla… No me iba a arriesgar a producir un fenómeno raro en la suerte… De ninguna manera… Estaba en juego el clásico…

Ahora venía lo peor… Leía los diarios y en la semana parecía que los pechos eran el Milán y nosotros Villa Dalmine…

Estaban desesperados los pingüinos, nunca la vieron tan fácil…

Para colmo Central que es el monumento a la lesión…

Tenia que respetar todo como siempre o venia la derrota segura…

Así que el Viernes en el baño de la casa de mi vieja, sentadito en el inodoro concentrado, trate de repasar como era la mejor forma de presenciar el clásico… En que sector de la cancha me pondría… con quien lo miraría…

Ahí me di cuenta de la cagada que me estaba mandando…

Que hacia en Rosario!!!

Si de todos los clásicos vividos en Santiago lo más malo que paso fue la anulación del gol por parte de Elizondo…

No podía quedarme un segundo más en la ciudad…

Cargue las cosas, le pegue un llamado al Colo para despedirme, agarre el auto y apunte para Santiago con la única escala habitual de Corral de Bustos para visitar como una religión a la familia Suhr…

Por mas que quería llegar rápido a Chile no podía dejar de pasar por Córdoba, ya que siempre pero siempre, paso…

Al llegar a la frontera en plena cordillera había algo que no quería que cruzara…

Que sé yo algo relacionado con el frío y con los pingüinos…

No va que empieza a nevar y llover…

Una neblina que no dejaba ver un metro…

Un carabinero me confirma que el transito esta detenido… no hay otra que esperar…

Me quería morir…

Yo lo único que tenia que hacer era salir del otro lado del túnel, a mas tardar el Domingo antes de las 15.30 hs…

Entre mí pensaba: ¿y si la tormensa sigue hasta el domingo?… No agarraba el camion que saca la nieve de la ruta y me mandaba… Prefiero terminar en cana que perder el clasico…

Después pude seguir gracias a dios y a mi viejo que le suplique que me ayudara desde arriba…

Ya el sábado estabamos instalados en casa…

Tranquilos…

Esperando el Domingo…

Tratando de que pase el tiempo y no producir nada que rompa la suerte… Haciendo los mismo que las anteriores veces… Exactamente lo mismo…

A la mañana dominguera me fui a jugar con el equipo de Chilecanalla contra Francia en la liga…

Ganamos 7 a 1… como nunca… Cuando entró el primero le grite a Piazzi… Este es el aperitivo… esta tarde nos comemos a los pingüinos…

Ricardo no quería saber nada del partido… y mejor… yo ni loco lo escuchaba con él… somos mufa juntos… mejor lejos…

Apague el celular porque no quería interrupciones… Apenas empieza Fernando Mata y Rene Briones tienen la maldita costumbre de llamar… El primero ante un problema, el segundo ante una alegría… pero yo no podía soportar ningun tipo de información…

Tenia que esperar el partido escuchando LT2 después cambiar a LT3 para poner stop en la transmisión cuando comenzara y solo prenderlo nuevamente cuando hayan pasado dos horas y el partido termine…

Tenía todo listo… Me metí en la cama… Trate de dormir un rato como había realizado en el clásico anterior… Pero por ninguna manera debía saber el resultado antes de que termine el partido…

Pero como soy un ansioso de mierda… me desperté una hora antes… y que hice… Cague todo…

Fui a ver como estaba… 0 a 0 decía la radio… mejor Central…mucho mejor…

Fueron solo diez segundos…pero que pelotudo…

Mejoraron los pechos en el segundo y si bien aguante hasta los 90 minutos mi interferencia hizo que no podamos seguir con el dominio futbolistico… de eso estoy seguro… mi cagada se notó…

Todo ese esfuerzo tirado por un segundo de ansiedad…

No perdimos, es verdad… El efecto de mi lejanía sigue vigente… Pero que lindo habría sido romperles el tuje…

Les pido perdón…

A los que confiaron en mí y a los que no…

Después terminaría a la noche con fútbol de primera y el morocho colombiano Bermúdez diciendo, ante la mirada atónita del periodista, con la respuesta de ¿quien festejaba el empate?

"Ñuls, obviamente Ñuls…" repetía insistentemente el colombiano…

Y si es, como siempre…

Puedo cambiar la suerte… adecuarla a mi propia fe… por lo menos eso creo…

Pero los pingüinos no cambian son y serán eternamente pechos fríos…

Y con eso… no hay suerte que pueda cambiar…


Mariano Olmedo

Santiago de Chile

mariano@canalla.com