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Por
Mariano Olmedo
El segundo clásico lejos de Rosario
- 25.03.2003
Muchos alegan que las segundas partes nunca fueron buenas, pero en esta segunda edición del clásico sin mi presencia física en la ciudad, me ha hecho replantear si tendré que mantener la distancia para obtener grandes dosis de felicidad...
Así como todos los canallas viviendo en el exterior definimos el lugar para visualizar el espectáculo que nuestros once guerreros tenían para darnos.
Algunos por teléfono, otros por Internet y nosotros teníamos, ahora sí, la opción de verlo por cable en directo.
Todos los canallas en Chile agotamos las posibilidades de encontrar un bar para poder verlo todos juntos, pero imposible, VTR no deja opción. Igualmente nos dividimos en grupos y así no enloquecer a ninguna familia en especial...
Todo listo, por un lado Rene, Mauricio y un grupo de evangelizados Chilenos, Fernando Mata, Germancito, mi vieja, Coco y yo en la casa de los Porfiri. Por otro lado andaba Patricio y vaya a saber dónde los Paquez que se perdieron después del segundo mail de organización del tema. En Vitacura Tita y el Pipo a full con el partido entre la siesta de sus viejos.
Lo que sí teníamos presente era la presencia de Ricardo Piazzi en el Gigante cosa que nos tenia muy contentos y pendientes a todos.
Así fue 15 (hora chilena) todos preparados en los cómodos sillones del domicilio de los Villamelinos.
Empieza el partido comienzan los nervios, los Porfiri Boys estaban excitados, no paraban de enloquecernos con sus juegos, el padre con vos de mando y en medio del partido los calmaba "Ezequiel déjate de joder, rompe todo después del partido, ahora no"...
El primer tiempo paso como por un tubo, ya en el final casi nos morimos con el gol de Figueroa...
El hambre aparece, las facturas de otro Rosarino radicado en Santiago y los mates de Verónica habían llegado después del griterío para calmar un poco la ansiedad...
En
el entretiempo filman la gente y aparece el Colo con la bandera de Chile canalla,
nos emocionamos todos, Porfiri me mira, yo miro para el balcón y todavía
veo a ALDO alimentando las palomas...
Comienza el segundo tiempo, entre gritos y nervios lo vivimos a mil quinientos kilómetros por hora, gritamos dos veces más, nos abrazamos como locos...
Me asomo por la terraza y veo a una vieja buscando de donde vienen los gritos... La miro, le hablo y explico... sonríe...
Santiago parece Rosario, no hay ruidos... Todos esperan el final del partido... Central se pierde el cuarto, peligro de abandono...
Más abrazos, el partido termina entre OLE y OLE...
Me llama Pedrito Ruz, otro canalla chileno, esta festejando en el medio de gran avenida con su hijo...
Los pingüinos parecen muertos...
Todo es azul y amarillo...
Los chicos se calman, ya no juegan, abrazan al padre...
Central nos había dado un poco mas que extrañar... un poco mas que festejar...
Nos vamos, misión cumplida...
Creo que más que nunca viene bien una frase que ya anteriormente utilicé y hoy voy a repetir...
"Todos nosotros vivimos en Santiago, pero dormimos en el verde césped del gigante de Arroyito"..
Mariano Olmedo
Santiago de Chile