![]() Diego De Rose gozó el clásico y evangelizó, todo al mismo tiempo |
Por Mariano Olmedo
Un canalla en Miami
- 29.03.2003
Diego es como muchos Argentinos, nació en nuestra amada patria pero por esas cosas de la vida hoy se encuentra radicado en Estados Unidos.
Con muy pocos años de vida el, su Hermana Melina, su mamá Adriana y su papá Antonio partieron en busca de un futuro mejor y mayores oportunidades.
Con una familia de raíces canallas, una madre que se vestía con ropa azul y amarilla para ir a la cancha no es de extrañar que este muchacho tenga tal fanatismo, de no ser porque en los mas de 20 años que lleva viviendo fuera de Rosario solo ha regresado en un par de oportunidades.
Una de sus visitas a nuestra ciudad lo llevó al Gigante, en donde pudo comprobar todas las historias que su familia le había contado por tantos años.
Igualmente durante toda su vida sus padres han sabido mantener la ciudadanía canalla, transmitiendo a sus hijos el virus del amor por la camiseta.
Recuerdo en la década del ochenta fotos de la familia completa viendo al canalla en Los Angeles cuando después de salir campeón jugó allí un torneo con varios equipos del mundo.
Central es así, es una familia.
¿Cuántas veces nos hemos abrazado con un desconocido en la cancha después de un gol?
Pero no lo es tanto, es otro canalla... así es Diego familiar para cada uno de nosotros.
Igual a cada uno que vive lejos de Rosario.
Quería compartir con ustedes el relato de cómo Diego vivió el clásico del Sábado, y como su tarea evangelizadora hace efectos en el país del norte.
De lejos les cuento algo que a lo mejor les interese.
El sábado, día que esperé con mucha ansiedad, me pasé la mañana como probablemente la pasaron la mayoría de los canallas en el exterior (yo en Miami)....determinado que iba a encontrar algún lugar para ver el partido. Llamé a todos los bares y restaurantes en Miami con la ilusión de que alguno me daría el SI esperado.
En algunos casos le pedí por favor, que tengo que ver este partido, y que si lo muestran, traería a por lo menos 40 guerreros listos para celebrar (y comer y beber naturalmente). No salió, y llegó la decepción, hasta que dije basta, voy a prender la compu y lo escucho solito por Internet.
Resulta que un amigo venezolano y su esposa (también del país vino tinto) y otro amigo yanqui llegaron hasta mi casa para lograr entender una vez por toda que es esta pasión canalla que siempre les estoy describiendo.
Estas tres personas (guerreros sin darse cuenta hasta ese momento) gritaron los goles como si hubiesen nacido con sangre auriazul. Se pueden imaginar las horas después del partido contándole la historia y anécdotas de CENTRAL, y en fin, nacieron 3 nuevos canallas. Es mas, el sueño es llevarlos a Rosario algún día y pisar el Gigante con ellos....
Gracias a mis viejos que me hicieron de CENTRAL...
Sigo bautizando,
Diego De Rose
Miami, EEUU
Mariano Olmedo
Santiago de Chile