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Por Rafael Beltramino

La fobia de los pechos a los vidrios





 


- 01.09.2005


Los episodios de violencia irracional contra vidrios de locales comerciales son todo un síntoma del estado del pechofríismo.

Esto no ocurría, si no muy aisladamente en la época de los “caballeros del parque”, ahora se ha convertido en algo sistemático y permanente , a tal punto que la policía no quiere autorizar un festejo canalla el jueves.

Algo ha cambiado, en la parcialidad pechifresca.

De acuerdo a la versión oficial gélida, ellos eran pechos fríos hasta antes del 90 y luego cambiaron y se convirtieron en una hinchada en serio.

Esta elaborada campaña de mentiras, tergiversaciones, omisiones y verdades a medias (que son peores que las mentiras) ha sido deglutida por los simpatizantes gélidos, empezando por lo más jóvenes, por obvias razones de memoria histórica.

Tuvimos un ejemplo patético e injusto cuando una mujer que hablaba en nombre de los hinchas de Abandonob en televisión, desconoció la representatividad de uno de sus símbolos máximos, el Indio Jorge Raúl Solari, quien fuera un destacado jugador y dos veces técnico de la institución y digo injusto porque hay pocas personas más emblemáticas para los usurpadores de terrenos municipales que el Indio.

¿Pero por qué Solari sufre ese revisionismo gélido de la historia (dentro de poco van a negar que haya existido)? Simplemente, porque les dijo la verdad, clara , dura y simple.

El pechofriísmo para sobrevivir ha elaborado toda esa maraña de mentiras, por ejemplo la ridícula y absurda pretensión y slogan publicitario que han creado de “40.000 de visitante”; no importa si la propia AFA gracias a la investigación de Marisol Bracco mostró que se habían vendido en ese partido 27.000 populares y 5.000 plateas en total. Supongamos que todos los que portaban banderas rojas y escudos de Inde-singente sean hinchas de Abandonob disfrazados y de incógnito, todavía les faltan 8.000, salvo que sean invisibles. Encima escuchar, no se escuchaba a nadie como tantas veces se lo dijo Macaya Márques.

Pero la peor mentira de todas, es que son superiores a Central.

Supongo que habrá surgido por una serie de empates en el Goloso, que un día buscando desesperadamente algo para festejar, contaron y vieron que eran muchos años o de alguna estrella inventada o tal vez del último campeonato adquirido por el presidente López. Pero la leyenda surgió.

Y cuando el lunes, la serie eliminatoria por la Copa Sudamericana, tuvo el único final posible, se volvieron locos. En la historia que les contaron, no existió el 19 de diciembre de 1971, ni abril del 75, ni diciembre del 80.

Y entonces, reaccionaron con la típica violencia infanto-adolescente, absolutamente irracional, y sin objetivo fijo, rompiendo vidrieras.

¿Por qué vidrieras? No soy psiquiatra, pero parece de sentido común que el que rompe vidrios y vidrieras es porque no soporta su imagen, que ve reflejada en ellos. No soporta tener que reconocerse como es.

Lamentablemente, estoy convencido que la violencia fría contra los vidrios y espejos va a continuar hasta que no se reconozcan a sí mismos, hasta que no admitan que son pechofríos y lo acepten, como por ejemplo lo hizo en su momento Pablito Granados.

La adopción de Soy Pecho Frío del mencionado Pablito, como himno oficial sería un importante primer paso en el proceso terapéutico, que me atrevo a sugerir.

Hace click aqui para bajar tema de Pablito el pecho frío asumido.


Rafael Beltramino

rbeltramino@canalla.com