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Por Rafael Beltramino
Una decisión lamentable
- 02.03.2004
El jueves me sorprendió la nueva formación de las porristas canallas, ahora copiadas de las otrora famosas “Diablitas” de los amargos de Avellaneda.
Quienes me conocen saben que esos espectáculos me encantan, son una celebración de belleza, sensualidad y erotismo, y quienes han concurrido a las fiestas de canalla.com saben también que siempre incluimos una bailarina exótica o striper como parte del show.
Aclaro todo esto para explicarle al lector desprevenido que no soy un mojigato, ni nada por estilo, aprecio el espectáculo brindado por las canallitas, pero lamentablemente, creo que no tiene nada que ver con Central.
Esas son chicas contratadas que mañana podrían bailar para el capitán Frío o para Tiro Federal, de acuerdo a quien las contrate. Y me parece bien porque es su profesión.
¿Pero qué tiene que ver eso con Central?
Nada.
Y es especialmente indignante que hayan reemplazado a las chicas de Gimnasia Deportiva, del club, que, seguramente eran un espectáculo menos atrevido y atractivo especialmente para la TV, que las canallitas, pero que eran de Central.
Y eso no puede dejarse pasar.
Por eso creo que es un error grave este cambio que
muestra otra vez el énfasis marketinero de
No tiene nada que ver eso con Central.
Y es una pena que los dirigentes se confundan en estos temas, porque si bien no son los fundamentales, son muy visibles y marcan una tendencia.
Esperemos que se revierta esa tendencia, y que vuelvan las chicas de Gimnasia Deportiva, que no cobran nada y que sienten a Central de verdad.
Rafael Beltramino