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Por
Rafael Beltramino
No comparto la indignación de Roberto Uranga
- 02.07.2003
No comparto la indignación de Roberto Uranga, publicada ayer en canalla.com respecto del partido del sábado.
Afirma el lector que hubiera preferido ver a Central en la B, pero con la conciencia limpia, porque el “fin no justifica los medios”.
Craso error.
Central justifica todos los medios, Central justifica
la coima y la extorsión. ¡Como no va a justificar un supuesto arreglo de un
partido!
Es lícito sobornar por Central, es lícito hacer cualquier cosa por el bien
de Central.
Por eso no comparto la opinión del lector, que dice que Central está manchado por una mancha que cosatará mucho limpiar y que no olvidará.
Le recuerdo al amigo canalla, que poco les importó a Boca y River los campeonatos (no ya partidos) que robaron, coimeando referis terriblemente localistas. En épocas sin televisación
Poco le importaron al Ing. Macri que hace un tiempo hablaba del Boca hegemónico, las declaraciones de Javier Castrili al retirarse del referato, acerca de la recomendación del Colegio de Árbitros sobre tener en cuenta las camisetas a la hora de pitar.
Poco le importan a los periodistas porteños los penales que fecha a fecha los árbitros cobran a favor de Boca, o de River.
Estos sátrapas vienen ahora a enseñarnos moral y se convierten en predicadores de la decencia; y personas ingenuas y bien intencionadas como Roberto Uranga, caen en sus trampas.
Central no tiene que rendirle cuentas ni a periodistas que en su inmensa mayoría venden su opinión al mejor postor ni a nadie.
Central está más allá de la moral, porque es anterior a ella.
Por eso felicitaciones a los jugadores y cuerpo técnico, que el sábado pasado no arriesgaron irresponsablemente todo lo ya conseguido y por el contrario cerraron una temporada magnífica.
¿Los pechitos del parque hablarán de moral también? ¿Se habrán fijado que tienen en el banco hay un violador de menores?
Caraduras, sinverguenzas.
¿Que sabrán ellos de moral? Son como dice Serrat, meros macarras de la moral, como los bautizó el catalán.
Pero detrás y sobre todas las miserias humanas está Central.
Rafael Beltramino