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Por
Rafael Beltramino
La grandeza de los Dirigentes y el revanchismo político
- 02.07.2004
Uno de los aspectos más complejos y difíciles para cualquier persona que asume una función dirigencial de cualquier institución es saber diferenciar claramente los intereses y objetivos personales de los intereses y objetivos de la institución. Quienes logran eso son reconocidos casi universalmente como líderes y ejemplos a seguir. Pero son muy pocos...
Un caso paradigmático es, sin dudas, Nelson Mandela el ex presidente sudafricano, quien padeció 27 años de cárcel a los que fue condenado por un tribunal absolutamente parcial. Cuando Mandela logró su libertad y consiguió elecciones libres en las que se consagró como Presidente de su país, su gobierno no incurrió en revanchismo alguno, cuando ciertamente tenía motivos más que suficientes para ello. Lo que entendió Mandela es que su país estaba por encima de sus desventuras personales, que ciertamente fueron enormes.
Creo que uno de los males más difundidos en esta Comisión Directiva canalla es el revanchismo que a mi entender se ha reflejado en diversas situaciones; empezando con el despido de empleados, siguiendo con el trato a técnicos y jugadores a los que se supone más o menos vinculados con la gestión anterior y terminando con un permanente sigilo y hermetismo de las decisiones, por miedo a las campañas y operativos de prensa de los afectados.
Entiéndaseme bien, de ninguna manera estoy diciendo que una Comisión Directiva que ganó legítimamente las elecciones no tenga derecho a decidir, lo que sí sostengo es que esas decisiones no deberían ser animadas por un estilo de “vendetta” napolitana, sino por los intereses del club.
Pero de todo esto, lo más preocupante es el hermetismo de la Comisión Directiva, cuyos miembros permanentemente dicen que “no se puede informar nada porque las mafias de los que no quieren a Central van a encargarse de impedir esa alternativa si se publicita”.
Se equivocan seriamente, no porque esos intentos no vayan a existir, sino porque la única forma de vencerlos es rodeándose con la gente, protegiéndose con la gente.
No es con el mesianismo de unos pocos que se puede salvar una situación tan grave como la actual sino con el apoyo de todos los centralistas de buena voluntad.
Y ese apoyo, no puede pedirse sino informando, todos y cada uno de los detalles de los actos de gobierno.
Rafael Beltramino