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Por Rafael Beltramino
La Comisión Directiva tiene la palabra
- 02.07.2005
Desde hace varios días que en canalla.com se ha denunciado que un jugador de la primera de basket centralista es pechofrío. La acusación no ha sido ni al voleo ni anónima ni sin fundamentos, sino todo lo contrario, el autor dio su nombre y apellido, mencionó el nombre de Omar Cantón y dio las especificaciones y circunstancias en las que vino a conocer el dato de la filiación de Cantón.
Nadie contestó desde la subcomisión de Basket, ni el propio Cantón. Nadie se consideró insultado por la afirmación de nuestro lector.
Pero hay más, un informante de buena fuente me asegura que en las últimas y abortadas elecciones pechifrescas, el apoderado de una de las listas era un tal Dr. Ubieta y que este sería Juan José Ubieta la misma persona que conduce jurídicamente el concurso canalla, lo que sería decididamente inaceptable.
Con qué criterio se contrata a profesionales? Por su idoneidad me responderán. Y únicamente por eso? La identificación con el ideario y los colores del club no significan nada? Hasta las empresas comerciales, tienen eso en cuenta; mucho más debe hacerlo una Asociación Civil que es la organización jurídica del sentimiento popular rosarino, como es Central.
Cuidado que de ninguna manera estoy diciendo que haya que contratar a un profesional sólo porque sea de Central (eso sería absurdo) pero sí, que ése debe ser un requisito eliminatorio, es decir, lo que no son de Central ( y ni hablar si son torsos gélidos) no pueden ser contratados por Rosario Central.
Esto debe dejarse cuidadosamente reflejado en cada acto y en cada contrato que celebre el club, sea para contratar un empleado de maestranza o un abogado.
El empleado o cocontratante que públicamente apoye (de cualquier manera) a otro equipo, debe ser rigurosa y terminantemente castigado.
Concretamente, no hay que comprarle nada (por supuesto en la medida que haya otro proveedor que venda un bien similar o sustitutivo) a alguien que haga propaganda en NOB.
Sinceramente esto parece tan elemental que no sería necesario recordarlo si no fuera por tan penosos trascendidos como el Caso Cantón y el caso Ubieta (algo similar ocurrió hace un tiempo con los alcanzapelotas, que después de una derrota canalla contra Boca hacían cola para fotografiarse con Tévez) tan desagradables
La Comisión Directiva no puede permitir que un jugador de la primera de basket sea un pechofrío y muchísimo menosque haga pública esa condición faltándole el respeto a la institución que lo contrató. Nunca debió habérselo contratado y si mantuvo oculta su simpatía futbolística gélida (como es habitual entre esta gente), agradezcan a ese lector de canalla.com que los advirtió, llamen inmediatamente al jugador para que desmienta lo dicho y si no lo hace, expúlsenlo sin más, rescindiéndole su contrato con justa causa, por haber ocultado una circunstancia determinante al momento de su contratación.
Y al Dr. Ubieta, si efectivamente fue apoderado en una lista pecho, que vaya a ejercer su profesión con el Sr. López y sus amigos, no en Central, porque sin poner en duda su capacidad profesional, no creo que ésta sea tan única e irrepetible como para no conseguir un abogado canalla, que lo suplante.
Por eso la Comisión Directiva tiene que aclarar, diciendo por ejemplo ni Cantón es simpatizante fresco, ni Juan José Ubieta fue apoderado de una lista en NOB;
si así fuera, todos nos podemos quedar más tranquilos
Y no me vengan con discursos antidiscriminación, porque en este caso se trataría del respeto que deben tener todos los que ganan dinero con Central, para con sus hinchas y sus símbolos, no de una discriminación que es una diferenciación con fundamentos inaceptables (por ejemplo dar un puesto a alguien en función de su filiación política o religiosa) y no de una diferenciación absolutamente legítima (por ejemplo exigir de un médico determinad especialización para realizar determinada práctica).
Y por último una breve anécdota que puede ilustrar el punto; Marilyn Chambers era una bonita rubia con sonrisa angelical que en 1972 era la imagen de una marca de jabón (Ivory Snow de Procter and Gamble) que en una intensa campaña publicitaria –Procter es uno de los principales anunciantes de Estados Unidos- la promocionaba como una joven madre que mostraba las bondades del producto en cuestión. Al poco tiempo Marilyn apareció en una película porno que la convirtió en estrella (Behind the Green Door), para horror de la empresa, que fue el blanco de todos los chistes. A partir de ese momento (y después de una discusión judicial) Procter adoptó las “cláusulas de moralidad” en sus contratos de modelos.
por las que se impide a las personas que firman esos contratos, determinadas acciones. Es un delito ser un actriz porno? Claro que no. Es una inmoralidad? Es opinable.
Lo que no es opinable es que no puede posarse al mismo tiempo como actriz porno y como ama de casa “tradicional”.
Exactamente ése es el caso que analizamos, es decir, puede un jugador de basket ser hincha de NOB? Claro que sí, pero no puede jugar en Central. Puede un abogado ser apoderado de una lista de NOB? Claro que sí, pero no puede ser después abogado de Central.
Y en mi opinión, quien no piense así, no puede ser dirigente de Central.
Rafael Beltramino