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Por Rafael Beltramino

De cipayos y criollos

 

 

 

 

- 03.10.2003

Hay un aspecto que este nuevo aniversario pechofrío que me parece fundamental y casi siempre es soslayado. Y no me refiero a la falsificación de la historia que ya hemos denunciado y a mi juicio, fundamentado más que suficientemente, me refiero a los propios nombres y a su connotación.

Mostraré que aquí hay un caso que ejemplifica prístinamente la diferencia entre Central y Abandonob

El Central Argentine Railway Athletic Club nació en 1889 con nombre bien inglés porque bien ingleses eran sus fundadores. Todos los miembros de su primera comisión directiva eran ingleses, empleados del Ferrocarril, su primer capitán tuvo que dejar la capitanía cuando al morir su hermano mayor, heredó el título de Lord y con ello una banca en la House of Lords.

Los benerefactores que nos dieron a Central le pusieron su nombre original en inglés por la simple y contundente razón que eran todos ingleses.

Pero unos años después sus herederos se dieron cuenta que Central no podía seguir librado a la tutela del Ferrocarril (para ser socio había que ser empleado de la empresa) sino que estaba enraizado con el pueblo de Rosario y por eso decidieron simultáneamente liberarse de la empresa (con la que se mantuvieron relaciones estrechas, sobre todo por parte del mítico Federico Flynn que fue al mismo tiempo y por muchos años Presidente de Central y Gerente de Personal del Ferrocarril) y cambiar el nombre, acriollándolo, bautizándolo Club Atlético Rosario Central.

Ese fue un proceso natural de un grupo de inmigrantes que se acriollan, que asimilan la cultura, la forma de ser y de pensar del pueblo que los acogió y se transforman por eso en “criollos”. En inglés hasta hay una expresión para ese proceso, que muchos ingleses vivieron sobre todo en India , donde muchos ingleses y descendientes de ingleses se consideraban más indios que ingleses.; “to go native” literalmente hacerse nativo.

Y allí está la gran diferencia con Abandonob, repasando la lista de su primera comisión directiva encontramos una inmensa mayoría de apellidos italianos y españoles: González, González, Peroni, Ginnochio, Balbiani, Fradua, Barcelone, Vabre, Viale, Caloso, Zordi y Ferrando. El que semejante grupo bautizara a su club Newell’s Old Boys es un ejemplo casi de manual del medio pelo argentino que magstralmente describiera don Arturo Jauretche. Un grupo de hijos de italianos y españoles en su mayoría que, para sentirse más personas de lo que eran, se ponen un nombre en inglés.

¡Qué negación de su identidad! ¡Qué triste ejemplo de cipayismo, de cuarta categoría!

Y así siguió su historia Abandonob, de espaldas al pueblo de Rosario. Al mismo tiempo que el club de los johnies se hacía criollo hasta el nombre, un grupo de cocoliches se aislaba del pueblo.

Y con esto doy por terminado el tema de Abandonob , su historia y su origen.

El tema no da para demasiado más, sólo quería decirles a los pinguinitos, que sabemos visitan con asiduidad canalla.com, que no desesperen que se puede salir de las vereda del frío. Sólo hace falta animarse, vencer su complejo de inferioridad que los hace temer a las mayorías, y probar pasarse de vereda. El sol caliente de la vereda canalla, les va a derritir el frío eterno.

No quiero dejar de declarar que la investigación histórica de este tema es responsabilidad del Dr. Ferrari del Sel y que yo, solamente organicé y presenté el material recopilado por la paciencia y tesón del representante del Gran Lama.


Rafael Beltramino