¿Qué te pareció?
NOTAS ANTERIORES
Comienza la organizacion...
No hay peor ciego...
Otro simbolo de rosario...
La comision directiva tiene...
Poniendo a los frescos en su...
Aclarando los tantos
No está muerto quien pelea
Las falacias de los dirigentes
De laureles, olivos y otras...
Sobre la imbecilidad pechif...
El respeto a los ídolos
Mi alegria por el campeonato...
Gracias Abuelo
Crónica de un domingo distinto
Justificando lo injustificable
El peligro del autismo de
Manual de yuda para Pechofríos
Una propuesta a favor de la...
La Aurora de un día inolvidable
La situación de las Inferiores
Carta abierta a los votantes...
La última jugarreta oficialista
Boerio y los travestis políticos
Los costos de los desaguisados
Adiós canalla a Lorenzo Miguel
El costo de los trucos de magia
Hasta siempre, Flaco. Bienve...
Por Rafael Beltramino
Pingüino al Horno
- 06.08.2005
Un pavote de 58 años, vividos bastante al pedo por lo que se ve, de nombre Antonio Acostaquiso entrar en el Libro Guiness, acá reproducimos la noticia de Rosario 12.
HORNO
Antonio Acosta se dedica a reparar hornos de panadería. Este rosarino de 58 años, permaneció durante 20 minutos dentro de un horno de panadería hasta que éste alcanzó los 284 grados centígrados con el fin de superar sus tiempos y así ingresar al Guinness Record. Para que tenga validez su hazaña, convocó a un escribano público antes de introducirse y permanecer dentro del horno. Sin ropas especiales -apenas con un buzo, jogging y una camiseta- Antonio, como hincha de Ñuls, envío un mensaje a los simpatizantes de Central: "Ahora no nos podrán decir más pecho frío".
Adviértase como finalmente no puede reprimir el verdadero motivo de su melancólica hazaña, “Ahora no nos podrán decir más pecho frío”.
En beneficio de la salud de futuros ejemplares que quieran bañarse con lava o meterse en un horno siderúrgico a almorzar, les aclaramos algunas cosas:
Primero, nosotros no les dijimos pechofríos, nunca alcanzamos a conocerlos tanto como para tener esa intuición maravillosa, tuvo que venir un verdadero grande como Jorge Raúl Solari quien después de muchos años de estudiarlos, pudo sintetizar en un término, toda su esencia: pechofrío.
Segundo: estimado Antonio, el frío lo tienen en el alma, no en las plumas. Y ese sí que no se va más ni tirándose en medio de un volcán en erupción.
Rafael Beltramino