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Por
Rafael Beltramino
Nosotros y ellos
- 06.11.2003
Casi todos los canallas alguna vez en nuestras vidas enfrentamos la pregunta de por qué Central y sobre todo por qué Central y no Abandonob.
La cuestión suele provenir habitualmente de no rosarinos o incluso de no argentinos.
La mejor solución si el inquisitivo amigo se encuentra en Rosario, es la comprobación empírica; llevarlo a cada estadio y que él vea las diferencias. Ulrik, el hombre de OCAL en Noruega hizo así y tantos otros, como el mismo Fito Paéz contó hace poco en TV.
Pero esa posibilidad no está siempre al alcance.
Entonces hay que recurrir a argumentos a razones, a pesar que bien sabemos que el corazón no entiende las razones.
Siempre he recurrido en esa ocasión evangelizadora a aquel precioso poema de Mario Benedetti “Ustedes y nosotros” una excelente forma de demarcar las veredas, entre el calor canalla y el frío pecho leproso.
No voy a resistir la tentación de citar algunos versos, que el lector puede muy bien parafrasearlos con analogías futboleras.
Ustedes y nosotros
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial.
Nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.
Pero el lunes pasado tuve una verdadera revelación en la forma de la siguiente analogía, me di cuenta que Central es a Abandonob, como Alberto Olmedo es a Pablo Granados.
No es ninguna novedad la simpatía futbolística del Negro ni la del hijo de Raúl Granados, pero la revelación pasa no por la magnitud de la diferencia, sino por la calidad de la misma.
Olmedo no fue mejor que Pablo Granados, simplemente fue de otra categoría.
Y es bueno ver sus trayectorias, en Olmedo un hombre que conoció a su padre de grande, con un comienzo de trabajador detrás de cámaras de TV, por donde se filtró su genialidad, única e irrepetible, su talento inimitable y su ironía.
Del otro, Granados, el hijo del conductor de TV más
exitoso de la ciudad de Rosario, cuando se fue a Buenos Aires, fue para trabajar
en el programa más popular de
¿No es una paráfrasis exacta de Central y Abandonob? ¿No hay en Central esa inspirada insolencia que lo llevó a mojarle la oreja a los poderosos, a veces perdiendo (recordar el campeonato robado por Boca y Coerezza), a veces ganando como en glorioso Nacional del 71?
¿No hay en Abandonob ese mismo eterno destino de mediocre,
segundón , y con escasa imaginación que tiene que arrodillarse ante uno de
los personajes más lamentables de
¿No son Olmedo-Central y Granados-Abandonob?
A mi juicio la analogía es clara y agradezco especialmente al Presidente López el habérmela resultado con su corso fuera de época