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Por Rafael Beltramino
Menos política y más felicidad
- 07.09.2005
El sábado publicamos un interesante y reflexivo artículo de Carlos del Frade, al que me siento en la obligación de contestar, porque creo sinceramente que Carlos se equivoca en varios puntos
En su permanente afán de comparar lo incomparable, Del Frade insiste en la analogía Central es como Argentina y por lo tanto el gobierno de la década del 90 de Central es asimilable al menemismo. Del Frade parte de un error gravísimo y que es el siguiente; analogar a Central con la Argentina; el afecto por Central es muy diferente al que se tiene por Argentina, ypor eso no son nada asimilables o comparables.
Piense el lector en este ejemplo,¿le da lo mismo a ud. que el novio de su hermana, o hija, sea de Central que no lo sea? Le da lo mismo que sea argentino, italiano o español? (es más, cada vez son más los argentinos nativos que tienen doble nacionalidad)
¿Conoce ud a mucha gente que corra desesperado a comprar un gorrito blanquiceleste para su bebé recién nacido?
Y así podría dar más ejemplos, pero creo que es suficiente para al menos decir que se trata de cosas diferentes y para nada analogables y que al realizar la analogía como hace Del Frade, se pierde y se oscurece más que lo que se gana y se aclara.
Por eso cuando Del Frade dice “Vivir con lo propio, apostar a las divisiones inferiores y rechazar lo de afuera, es un primer paso.” se equivoca, porque está rechazando a Mario Alberto Kempes, al Polillita Da Silva, al Chacho Coudet y al jugador que más veces tuvo el honor de jugar para Central, al Negro Jorge José González, cosa que estoy seguro no fue la intención de Del Frade, pero a eso lleva su analogía. (¿cómo se entiende si no rechazar lo de afuera?)
No quiero decir con esto, que olvidemos a nuestras divisiones inferiores, solo que “rechazar lo de afuera” como escribe Del Frade no tiene sentido y que es sólo producto de la analogía forzada que comenté al principio.
Pero aquello en lo que disiento total y absolutamente con Del Frade es con su intento de explicación de la derrota pechof`ría. Ahí escribe Del Frade:
“Ñuls perdió porque, entre otras cosas, desapareció como representación institucional de sus hinchas para convertirse en una herramienta de negocios para muy pocos. Despreció las raíces, trajo espejitos de colores de afuera y siguió creyendo que el dinero lo puede todo. Y no es así”
Nada que ver. Abandonob perdió porque jugó con Central y como siempre que le toca jugar con Central por algo que importe, pierde. ¿No recuerda Del Frade diciembre de 1971, abril de 1995, diciembre del 1980?
En todas esas fechas Abandonob tenía divisiones inferiores y vida institucional y perdió igual, porque son pechofríos y amargos, especialmente cuando les toca jugar con Central. Pertenece a la mejor tradición del club que usurpa terrenos municipales en el Parque Independencia, ser eliminado por Central, cas a su esencia.
En síntesis creo que el problema de Del Frade es querer demasiado y demasiadas cosas juntas, a saber: él está a favor de un Central como club social, con sólidas divisiones inferiores, etc. Yo tambiény me imagino que la mayoría de los canallas, también.
Él considera que todos los que perjudicaron a sabiendas a Central, tienen que ser juzgados por la Justicia, yo también.
¿Pero por qué incurrir en esas analogías que repito en mi opinión no suman nada?
Aquí creo está el meollo de la cuestión para Del Frade es más importante su postura político ideológica que Central, para mí no.
Confieso que por ejemplo, estoy más inclinado a darle una moneda al mendigo que lleva algo de Central y que jamás le he dado ni un vaso de agua a alguno que tuviera algo pechifresco, confieso que a la hora de votar a un partido político la filiación canalla de su principal candidato o no, es decisiva para mí, confieso que nunca jamás miro ni miré a Pablo Granados y Pachu Peña, porque me dan asco; confieso que defendí y defiendo a todos los músicos canallas, únicamente por serlo, contra cualquier crítica, por más justificadas que me parezcan, confieso que me alegré mucho cuando perdió el boxeador pechofrío y me encantó que fracasara Frielsa (aunque lo sentí por el Kily).
Lo lamento, soy así, soy de Central.
En lo que por supuesto coincido con Del Frade es que el dinero no lo puede todo, como lo expresó brillantemente mi amigo Marco Farina en una parodia del aviso de la tarjeta Mastercard : alquilar un ídolo, comprar a Bassi o silenciar a los medios de Rosario ( no a todos por supuesto, pero sí a los más grandes) se puede hacer con dinero.
Ser grande, no.
Ser Central, menos que menos
Rafael Beltramino