Por Rafael Beltramino
El costo de los trucos de magia
- 07.12.2002
Los aficionados a la magia saben que los trucos se compran y se venden y que de su espectacularidad y novedad, depende su precio. Cuando la Comisión Directiva Residual decidió la contratación de César Luis Menotti, escribí una columna usando esa metáfora.
En ese momento quise mostrar como los directivos renunciantes en su afán de “salvar la ropa” llegaban al extremo de contratar a un técnico de costo imposible para Central, sólo porque su indudable pedigree canalla, los ponía a salvo de las críticas.
Eran momentos en los que se refugiaban detrás de Menotti, en los que por ejemplo el Tesorero de Central, adelantaba su renuncia (nuevamente) para diciembre de 2002 y afirmaba que al irse iba a dejar a Central tercero.
Los resultados no acompañaron al técnico, pero no es mi intención analizar eso, simplemente porque sostengo que nunca debió haberse contratado a un técnico por el contrato que se le firmó a Menotti, ni a Carlos Bianchi ni a Van Gaal, ni a nadie.
Ahora, cuando Menotti presenta su contrato en AFA, con el indudable derecho a cobrar lo que, legalmente se le debe, no nos olvidemos de quienes firmaron ese contrato, quienes arriesgaron y comprometieron el patrimonio social, sólo para comprar una cortina de humo donde guarecerse.
Ahora, un anónimo directivo le dijo a Olé “Nunca debimos traerlo, nos equivocamos creyendo su discurso y ahora no va a parar de hacernos daño".
La incompetencia casi llevada a la altura de lo inadmisible. Un conjunto de dirigentes que por creer un discurso juega el destino de Central a la ruleta rusa.
Sólo podemos esperar que hagan el menor daño posible antes de irse y que los que los reemplacen tengan un poco más de capacidad. O al menos que crean menos discursos y piensen un poco más.