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Por Rafael Beltramino
Los desaguisados del marketing canalla
- 09.05.2004
No me pareció mal en un primer momento la idea de “profesionalizar” la comercialización de la imagen de Central, porque me parece que tiene un potencial enorme.
No soy un experto en el tema marketing, pero sí creo entender algo de Central, por el solo hecho de ser canalla. Y por eso creo que se debe cambiar totalmente la dirección de la campaña marketinera canalla que es simplemente desastrosa.
En realidad el punto concreto es que la campaña de publicidad manifiesta una absoluta y total ignorancia de lo que significa Central, su mitología y su tradición
Empecemos por los avisos callejeros llamando a la gente a concurrir al Gigante, como si fuera un recital de Sandro. Esos afiches son una afrenta al pueblo canalla; ¿no sabe el genio publicitario que diseñó esos afiches, o el que los autorizó que si hay algo que caracteriza a la gente de Central es ir a la cancha siempre?
No saben que el mayor promedio de venta de entradas canallas de local y de visitante fue cuando descendió a Primera B?. Evidentemente, no, no saben nada.
Continuemos con los avisos televisivos en canales de aire y cable, promoviendo el partido como si fuera una lata de gaseosa diet. Y que consisten en poner una placa con el afiche anteriormente citado. Una ignorancia absoluta de lo que es Central, ahora por TV mezclando la religión canalla con sopa y jabón. Penoso.
Sigamos por los avisos de radio, con el consabido regalo de entradas, igualando a Central con un show que, flojito de ventas, hace promociones para tratar de completar su sala. Nada que ver con Central y si lo que se quiere es no dejar una sola butaca libre póngase un poco más baratos los precios y el pueblo canalla se encargará de llenarlos.
Pasemos por alto a las canallas que son chicas preciosas que no tienen nada que ver con Central y que da pena como son recibidas y despedidas con una indiferencia que se debe únicamente a la total desubicación de su creador.
No pasamos por alto su lamentable CD recientemente editado. Las chicas son bonitas, bailan bien, pero cantando canciones de amor... en fin, esperemos que venga con un buen poster de las chicas y que el mismo se venda aparte.
Terminemos con el DJ que, admitamos, parece que algo va aprendiendo, y el locutor que no aprende más. Su entusiasmo es más falso que un dólar azul, ahí estamos en la oscuridad más absoluta; primero se probó con una locutora estilo aeropuerto y después con un masculino que realmente, podrá ser un excelente profesional, cosa que no discuto, pero hincha de Central seguro no es.
Y todo este lamentable panorama, ¡le cuesta al club aproximadamente al club entre 11 y 12 mil pesos por partido!
A mi criterio es una suma considerable, sobre todo porque los resultados son, no malos, sino lisa y llanamente penosos.
Si los pechofríos tuvieran el 30 por ciento de la creatividad canalla en general,y ocalista en particular, tendrían material para varios años de cargadas. Afortunadamente son los más estúpidos del planeta.
Hay que poner fin cuanto antes a esta pública humillación
canalla, financiada con nuestros propios recursos. Que los afiches y los avisos
se los metan en el bolsillo, que las chicas si quieren se vistan (y se desvistan)
con la camiseta de Central, y actúen en boliches, fiestas, etc pero no en
la cancha (al fin de cuentas serían una más que digna sucesión para
Y que los marketineros vendan galletitas, gaseosa light o jabón en polvo
Rafael Beltramino