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Por Rafael Beltramino

El respeto a los ídolos

 

 

 

 

- 10.01.2005

 

Una pasión futbolística necesita ídolos que la encarnen, que la representen y que le den realidad y actualidad; sin ellos es sólo una cáscara vacía, un envoltorio que podrá ser muy atractivo pero que es inevitablemente hueco y baldío.

El mejor ejemplo de eso, lo tenemos muy cerca nuestro, en los terrenos usurpados al pueblo rosarino en el Parque Independencia y su penoso alquiler de ídolos de otro equipo o su anual renovación de ídolos de temporada (como los tristes casos del Patrón Bermúdez, de Palos y de tantos otros)

Si bien Central lo elige a uno, no es menos cierto que desde que tenemos uso de razón, buscamos la encarnadura de esa idealidad que son el aguante y la pasión canallas.

Y cuando jugamos nuestros juegos infantiles o en nuestros sueños, soñábamos con ser Poy o Kempes, para los de mi generación o cuando relatábamos algún partido más o menos imaginario decíamos “ataja Biasutto” o “rechaza González”

Esta Comisión Directiva está demostrando un peligroso descuido y desprecio por los ídolos canallas, lo insinuó con el maltrato al prócer Aldo Pedro Poy, lo continuó con los incidentes con Petaco Carbonari y lo está ratificando con el manoseo innecesario e irrespetuoso de Pablo “Vitamina” Sánchez.

La cuestión es simple: si Vitamina no le sirve a Central como jugador, lo tendrían que haber pensado cuando le hicieron el contrato hasta junio de este año 2005 y no ofrecerle a fin del 2004 como hicieron, que sea técnico de inferiores, porque eso es un insulto al jugador, es decirle no que no tiene lugar en Central sino que no tiene lugar en ningún lado como jugador.

Y Vitamina, le guste o no a mucha gente es un ídolo de Central.

Y no se trata así a los ídolos, en Central; eso es propio de Abandonob.


Rafael Beltramino

rbeltramino@canalla.com