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Por Rafael Beltramino
Terminaba tan triste, que nunca la pude empezar
- 11.04.2004
Joaquín Sabina le escribió eso a una mujer muy bonita, a quien todo el mundo llamaba Barbie superstar en sus tiempos de esplendor, pero que terminó, de la manera más triste y que por eso el poeta de Jaen, no pudo escribirle una canción.
Presenciar las caídas de los ídolos con pies de barro, suele ser penoso, porque su estrepitoso descenso es también el de las ilusiones de muchos de sus crédulos seguidores.
Diego Armando Maradona estuvo ayer en el Goloso, dando otro lamentable espectáculo de su enfermedad y delirio.
Los motivos de su presencia son obvios: está muy necesitado de dinero (al menos eso dice él) debido a los malos manejos de su ex amigo y manager Guillermo Cóppola y seguramente por un cachet no demasiado alto, va a ver el partido de Desamparados de San Juan.
Es triste ver a un ex ídolo rodar por el fango de la camiseta y el frío de Abandonob, por unos pesos, porque además por si no lo sabe o no es capaz de darse cuenta Maradona, se está ganando la enemistad de la inmensa mayoría de Rosario, que puede llegar a caer en el error de suponer que Maradona siente algo por Abandonob que no sea su amor por el dinero de su presidente.
Pero claro, hay alboroto en la pingüinera de Punta Tombo y entonces al Empresario binguero se le ocurrió contrarrestar los dichos en su contra de Fríelsa, trayendo al decadente ex número 10 de Boca y el Nápoli. Ya veremos como, si persiste en su comportamiento el fracasado DT, aparecerá el Pibe Valderrama en un partido (y a vino una vez a ponerse la camiseta de Abandonob, porque no puede venir a un partido) o Mtawalli o porque no Velko Iotov, todos de feliz memoria para el pueblo canalla.
En fin, prepárese amigo canalla para seguir divirtiéndonos con Abandonob, el equipo más ridículo del mundo.
Siempre nos queda la duda, para cuando el regreso de Bassedas, manija indiscutible del primer equipo pecho, que decidió dejar el fútbol. Al menos que venga a saludar a sus ex compañeros, porque los rumores dicen que habría forjado amistades íntimas inolvidables en su corto, pero significativo paso por Rosario.
Y discúlpenme, pero cada vez que leo noticias como estas, tomo más conciencia del fenómeno popular único que es Aldo Pedro Poy, el jugador hincha, el máximo ídolo viviente de Rosario, el que no morirá nunca y el que seguramente seguirá ganando partidos después de muerto, cuando lo saquemos embalsamado, para que siembre el terror en las huestes pechifrescas
En cuanto a Maradona, pobre muchacho, haber conocido la gloria y ahora asistir al Goloso.
Sic transit gloria mundi.
(Así pasa la gloria del mundo)
Rafael Beltramino