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Por Rafael Beltramino

El pueblo canalla quiere saber de qué se trata

 

 

 

- 11.06.2004

La cuestión es tan vieja como la democracia representativa; mientras adentro de un recinto nerviosas y apuradas gestiones se llevan a cabo, en medio de innumerables cabildeos, de idas y vueltas, la gente espera afuera.

Más o menos nerviosa, más o menos preocupada, más o menos mojada de acuerdo a la típica acuarela escolar del Veinticinco de Mayo pero siempre afuera. Invariablemente, afuera.

Aunque adentro se decidan sus vidas, aunque adentro se diriman sus muertes o sus lentas agonías o la de sus seres queridos.

A propósito no puedo dejar de recordar la inolvidable escena final de esa maravillosa fábula que nos regaló George Orwell titulada Animal Farm (Rebelión en la granja, en la traducción castellana) en la que satiriza ferozmente a las revoluciones y  a los revolucionarios, en este caso los animales. Los cerdos, toman el gobierno de la granja liderando a todos los animales y lentamente van adoptando las costumbres de sus odiados y recientemente expulsados amos humanos, cambiando los principios del Animalismo, en nombre del cual hicieron la revolución. En la escena final, están emborrachándose con un humano y gradualmente sus rasgos van convirtiéndose en humanos, hasta que los animales no pueden distinguir a uno de otro.

Lamentablemente creo que esta Comisión Directiva de Central está tomando rápidamente las peores características de la anterior, especialmente en lo que hace a la información del socio.

Siempre el socio ve de  afuera; ve de afuera como se cambia el escudo para fabricar ropa nueva, ve de afuera como aparecen y desaparecen encantadoras porristas, locutores de radio y música bolichera, asiste asombrado al encumbramiento de Squadra sin tener mucha idea de cómo y de cuánto va a obtener esa empresa, observa atónito como no se hace nada para retener a un DT popular entre la hinchada, pero con un sueldo elevadísimo, para ganar un campeonato económico y a como se menciona para reemplazarlo a varios candidatos más caros que él.

De adentro lo que llegan son invitaciones a creer y a confiar, que se echan a perder por la aparición en escena de personajes increíbles y en los que se hace imposible confiar.

La única forma de revertir el drama canalla de la convocatoria millonaria, y del déficit permanente es con la entrada de la gente al club, es echando luz donde hay oscuridad, es informando clara, simple y eficazmente donde hay rumores malintencionados o simplemente desinformados.

Y no me vengan con la entrada para la gente está siempre abierta para colaborar, la entrada de la gente tiene que ser para decidir, no para aplaudir las decisiones ya tomadas; para informarse y comprometerse, no para servir de claque alquilada.

De nosotros depende, el constituirnos en Cabildo Abierto Canalla

o el resignarnos mansamente a nuestra suerte.


Rafael Beltramino

rbeltramino@canalla.com