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Jorge Romo, presidente del Colegio de Árbitros de la AFA

Por Rafael Beltramino

Una de las caras de la Cosa Nostra

 

 

- 04.08.2004

El Diario Olé publicó en el día de ayer un verdadero hallazgo; una foto del archi desconocido Jorge Romo (que reproducimos para beneficio especialmente de los canallas que viven en Buenos Aires).

También relata brevemente la historia de este Lucky Luciano vernáculo, y ni siquiera se asombra demasiado el periodista de Olé que dirija la entidad que agrupa a los árbitros, un sujeto que nunca fue árbitro; algo que únicamente puede ocurrir en la Argentina. Porque nadie va a dudar que en todos los países del mundo, los gobernantes tienden a poner a quienes piensan igual o aquellos en los que confían en los puestos de gobierno, pero con u mínimo de vergüenza.

Únicamente en el universo totalitario del capo de tutti cappi, del padrino vernáculo Julio Grondona, puede impune y descaradamente ocurrir eso con el beneplácito y el silencio cómplice de periodistas, y dirigentes todos preocupados por no provocar las iras de Don Corleone. (la continuidad del director técnico más fracasado de la historia de la selección y el no nombramiento del técnico más exitoso de la historia del fútbol argentino, es otra cosa que sólo puede ocurrir en el Planeta Grondona).

El Sr. Romo ingresó como relaciones públicas a la AFA en 1983 y en 1990 recaló en el Colegio de Árbitros, misteriosamente devenido en experto arbitral si nunca haber tocado un silbato, más que como cotillón en algún casamiento.

Éste es el sujeto que da instrucciones a los árbitros, éste es el primer argentino en integrar la Comisión de Árbitros de la FIFA, y que exhibe su único mérito obscenamente, y que es ser amigo de Julio Grondona.

Pocas veces tenemos la posibilidad de ver al tramoyista detrás de la escena, al titiritero que maneja los hilos de las marionetas; acá está exhibido indecorosamente el Sr. Jorge Romo; mírenle bien la careta, porque seguramente no lo van a volver a ver. Como ejemplificó trágicamente Alfredo Yabrán, en algunos negocios, la discreción es lo más importante


Rafael Beltramino

rbeltramino@canalla.com