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Por Rafael Beltramino

Gracias Abuelo por hacerme de Central

 

 

 

 

- 14.12.2004

Ya he contado varias veces en canalla.com la historia de mi abuelo materno Rafael Babbini que a través del Ferrocarril (mi bisabuelo materno era jefe de estación en Hersilia, al norte de Santa fe) pudo venir a estudiar la secundaria a Rosario, en la Escuela Industrial de la Nación (la antecesora del actual Politécnico).

A los 12 años, en 1910, solo y lejos de sus afectos encontró en la familia ferroviaria y en Central, el club de esa familia un lugar de amistad y contención.

Y por supuesto, Central lo eligió. Se recibió de médico y fue al poco tiempo el médico de Central durante muchos años, siempre ad-honorem, después lo invitaron a participar de la Comisión Directiva fue vocal, síndico y  por un período de 1932 al 34, Presidente del Club.

Esa es mi estirpe que ha determinado genéticamente mi camino, mi destino al sol y al calor, frente al frío y la sombra.

Pero también y desde mi más tierna edad, el Abuelo se encargó de recordarme quien era  yo y cual era mi obligación de amor con Central.

Y nunca pude dejar de agradecérselo cada día de mi vida.

Porque como dice mi amigo Eugenio, demasiadas cosas en mi vida me han ido mal, pero siempre está, estuvo y estará Central para compensar algunas.

Por eso quiero tranquilizar a algunos canallas que se preocupan porque un campeonato lastimoso y lleno de suspicacias ganado por los pechofríos vaya a alterar el balance futbolístico de la ciudad, por ejemplo devolviéndolos al segundo puesto en las preferencias populares, que ya habían perdido a favor de Boca.

Los 100 o 150 indefinidos que puedan hacerse pechofríos, regresarán prontamente a Boca o en su caso a River apenas alguno de estos clubes poderosos gane dos campeonatos seguidos.

No se preocupen que cuando se nace o se hace canalla, es para toda la vida, cuando uno encuentra a Central o mejor dicho cuando Central lo encuentra a uno, es para siempre.

Puede ser en un 0 a 0 contra Lanús o el día del descenso del 84 o en un partido sin nada en juego; porque cada vez que juega Central hay mucho en juego.

Por eso cuando veo el lamentable espectáculo del domingo con dos tribunas repletas mudas mientras su equipo perdía delante de ellos un campeonato que solo ganó de carambola gracias a otros, espectáculo que hizo que el propio Macaya Márquez el comentarista más diplomático e inexpresivo de la TV, lo dijera con énfasis, le vuelvo a dar gracias al abuelo.

Que me salvó de ser pechofrío.

Y creo que todos y cada uno de los canallas, deberíamos hoy, y cada día, pero especialmente hoy agradecerle a nuestro padrino canalla; a ese padre, madre, tío, abuelo, amigo o primo que nos dijo alguna vez, “Vos tenés que ser de Central”.

Nos salvó la vida, y la alegría.

Por eso, estimado lector, llámelo o dígaselo personalmente, los que tengan la suerte de tenerlos con Uds; los que no tenemos esa suerte, los recordaremos, como cada vez que vamos a la cancha.

Gracias Abuelo por hacerme de Central!


Rafael Beltramino

rbeltramino@canalla.com