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Por Rafael Beltramino

Una noche con el Salvador

 

 

 

- 16.09.2003

No fue en Belén, fue en Rosario, cerca de la otra Tierra Santa, el Gigante de Arroyito.

Estaba Él, el Salvador, el Mesías, Aquel cuya sola mención infunde el pánico en las huestes pechofrescas, Aldo Pedro Poy.

Había un reducido grupo de fieles. Yo fui uno de ellos y por eso me siento obligado a transmitirle a todos los canallas que no estuvieron allí, algo de lo vivido esa noche. No sé si las palabras pueden comunicar las sensaciones hasta ese punto, me temo que muchas de ellas fueron inefables.

Se vieron por ejemplo episodios de arrobamiento místico en la presencia del Prócer, levitaciones y fenómenos diversos que no repetimos para no violar el secreto pedido por el mismo Enviado.

Entre los asistentes había de todos los segmentos etarios, desde jovenes como Gustavo “Tummy” Contijoch y Marco Farina, hasta algunos más veteranos cuyos nombres omitiremos pudorosamente.

Había por supuesto, una fuerte representación Ocalista, encabezada por el representante del Gran Lama y su Ministro de Prensa, el responsable de diversas misiones suicidas Jay (el revelar su nombre real podría comprometer los futuros operativos) y varios veteranos de la campaña de Cuba como Perico Pérez , Sergio Cresta, Jorge Brisaboa, el Dr.Lancieri y varios más.

Por los medios partidarios, además de los ya nombrados de canalla.com estaban nuestro amigo Gonzalo Lazzarini de Rosario De Central y el infaltale camarógrafo canalla Charly López.

La noche fue transcurriendo amistosa y alegre, con unos fideos y unas salsas muy ricas, con recuerdos y anécdotas de otras peregrinaciones y otros actos de culto.

Se cantó el Feliz cumpleaños y después vino uno de los momentos más emotivos de la noche, el agradecimiento del Prócer. Creánme canallas, que fue de esos momentos definitorios, los que resumen en tres minutos, la diferencia entre los que caminamos por la vereda del sol y los que se arrastran por la sombra y el frío.

Por último quiero destacar la sensatez y la bonhomía de siempre del Prócer, porque sabedor de las circunstancias especiales (su alejamiento de las divisiones inferiores, etc) no quiso que se realizara un acto demasiado multitudinario por temor a que fuera entendido como una provocación a la nueva Comisión Directiva..

Toda una muestra de lo que es Aldo Pedro Poy.


Rafael Beltramino