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Por Rafael Beltramino

Mi alegría por el campeonato pecho

 

 

 

 

- 16.12.2004

No crean que he perdido la razón, o que éste va a ser un artículo irónico, como forma de amortiguar una pena, de verdad me he dado cuenta en estos tres días, que nosotros vamos a festejar más este campeonato pecho que los mismos pingüinitos.

Paso a explicar.

En primer lugar no me digan que no disfrutaron de las declaraciones de Domínguez, Vella y cía en todos los medios, diciendo cosas como  “somos amargos, pero salimos campeones” y  “sí somos pechos fríos, pero ganamos el campeonato”.  Los campeonatos pasan , el frío, y la vergüenza no se van más.

O de la manera casi vergonzosa en que se consagraron como los campeones más indignos del fútbol argentino dando el espectáculo televisivo más triste que se ha visto, que indignó al propio Macaya Márquez.

Pero el tema es mejor aún, la ignominiosa consagración del Capitán Frío por un nuevo período sin elecciones, no despertó en la población de Punta Tombo, engolosinada como pájaros bobos o como candorosos indígenas frente a las baratijas españolas, ninguna reacción.

Nadie parece haber notado demasiado semejante coincidencia entre las elecciones suspendidas y el campeonato adquirido; porque como diría un ex presidente argentino “es una casualidad permanente”

Sin embargo, en algún momento alguno se dará cuenta; más tarde que temprano cuidado, porque son bastante estúpidos.

Mis fichas están apostadas para Boselli, que ya nos dio un gran gusto cuando dijo enfáticamente que Abandonob peleaba el campeonato porque había elecciones.

En algún momento, tendrán un presidente que hará la gran Ducantenzeiler y ante los habituales airados reclamos y lanzamientos de butacas cuando pierdan o abandonen un par de partidos exclamará “eh pero que quieren que haga si no hay plata López ganó ese campeonato en la calle Viamonte en Buenos Aires, yo no sé de donde sacaba la guita”.

Y entonces,  repetiremos la grabación de Domínguez “somos amargos , pero ganamos un campeonato” y “sí, somos pechos fríos pero salimos campeones” y después las futuras declaraciones del Ducantenzeiler gélido.

Por lo menos por dos semanas imagino a la gente cagándoseles de risa, pero no en Rosario, en toda la Argentina, porque ya han adquirido proporciones nacionales y casi me animaría a decir continentales.

La imagen de toda la parcialidad fresca ( y si había 15.000 personas estaban todos) muda y congelada, no se levanta ni comprando el campeonato del mundo (pruebas al canto Vélez y Argentinos Juniors, dos equipos del tamaño de Abandonob, pero que han ganado todo, y siguen siendo equipitos).

Así que mis queridos canallas, calma y tranquilidad, acomódense en sus butacas, que nos vamos a divertir en grande.

Eso sí les pido a todos que me avisen cuando aparezca el Ducantezeiler pecho, por si me escapa.

Es increíble, son una fuente garantizada de diversión.


Rafael Beltramino

rbeltramino@canalla.com