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Por
Rafael Beltramino
Triste, solitario y final
- 17.06.2002
La última conferencia de prensa del fracasado técnico de la selección argentina, deja bastante en claro porque su conducción llevó a la humillación más grande de los últimos 40 años de historia futbolística argentina.
Dijo el renunciado técnico : “Mire, lo único que se le reclama a un conductor es que tenga una forma de pensar determinada, no que la acomode o que sea variable. Yo tengo mi forma de ser y es inevitable pensar de una manera.”
Pocos párrafos muestran más claramente la soberbia y la cerrazón mental de este individuo. Empecemos por que parece que ni entiende para que se designa un técnico.
Un Director técnico, se designa aquí y en el resto del universo conocido, salvo en el planeta de este técnico, para hacer ganar a un equipo. Pura y exclusivamente para eso, a nadie le importa si tiene una forma de pensar o si tiene varias, si es un fanático obstinado y autista como el actual técnico o si es una persona razonable. Lo único que se le pide es que gane los partidos. Eso logró el técnico actual durante las eliminatorias.
Pero lamentablemente cayó en el peor error, en la soberbia de creer que Argentina ganaba por su “sistema” por su planteo o por su estrategia y que por lo tanto podía cambiar los jugadores, como piezas de su hermoso ajedrez táctico.
La realidad lo puso terriblemente en su lugar contra Inglaterra, no escuchó, no quiso escuchar y Argentina consumó bajo su “sistema” técnico la peor actuación de los últimos 40 años.
Para que puede servirnos todo esto a los canallas? Para prevenirnos en contra de los técnicos fanáticos de un sistema de juego, que “mueren en la suya”, haciendo gala de un egoísmo y de una imbecilidad rayana con lo patológico. Lo que hubiéramos esperado del técnico es que la Argentina hubiese sobrevivido, cambiando su sistema o a costa de su sistema, su coherencia y su forma de pensar, porque para la mayor parte de los argentinos es más importante la camiseta de la selección nacional que el circunstancial nombre de un entrenador.
Pero parece que no para el fracasado técnico, que se mostró orgulloso de mantener su manera de pensar.
Por mí y creo que por todos los argentinos se la hubiera metido en el culo a su manera de pensar.