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- 13.05.2003
Raúl Aguilera llegó hace 49 años a Belem, con su esposa brasileña; allí tuvo a sus cuatro hijos a los que les puso iniciales RA en homenaje a la Argentina. En el país hermano forjó su destino, con una importante cadena de farmacias y se hizo simpatizante del Paysandú (el equipo que perdió con Boca la semana pasada); su pasión lo llevó incluso a ser presidente del club brasileño.
Olé le hizo una simpática nota recientemente (click aquí para ver) donde reflejó toda su nostalgia por la Argentina, de la que salió hace tanto tiempo, por su Fuentes natal y por su equipo originario, Abandonob.
Pero lo bueno es saber que el Sr. Aguilera, trasladó sus costumbres y su idiosincrasia a su equipo brasileño, como podemos ver en la mencionada nota:
"Una vez, el equipo perdió un partido jugando muy mal. Era socio del club, le rompí el carnet en la cara al presidente y le dije unas cuantas barbaridades". El tipo lo invitó a sumarse y lo nombró gerente de fútbol. Ahí comenzó su carrera que lo llevó al máximo cargo y a que, con el paso de los años, se lo nombrara socio benemérito.”
Como fiel recuerdo de su esencia fría, Aguilera rompió el carnet. Se trasladó miles de kilómetros, cambió de equipo, de camiseta, de idioma, de país y de comidas; pero siguió fiel a su esencia de pechofrío, siguió rompiendo los carnets.
Como decía Serrat, uno sólo es lo que es, en Rosario o en Belem.
Rafael Beltramino