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Por Rafael Beltramino
Los milagros del presidente Scarabino
- 22.11.2004
El presidente Scarabino hace milagros, estoy plenamente convencido de ello. Tal vez el lector recuerde que él insistía que su mandato comenzaba verdaderamente el 1º de Julio. Y empezó convengamos, de mal tirando a pésimo, sobre todo en lo futbolístico.
Comenzó con la contratación del efímero Víctor Púa, quien fue presentado con bombos y platillos en una conferencia de prensa, en la que el Presidente agitaba fervorosamente el currículum del técnico oriental, como prueba irrefutable de la sabiduría de su elección.
Púa duró menos que una tormenta de verano, pese a que su cortísima tarea fue en invierno. Dejó al equipo parejito con dos derrotas contra equipos chicos, sin jugar a nada y mostrando muy poco de auspicioso. Pese a su paso fugaz y de su eyección precoz quedaron por supuesto sus rémoras; un arquero colombiano muy simpático Zapata, Meloño, un zaguero al que le dieron un solo partido para mostrarse y Gianfelice un delantero que nunca jugó en primera.
Y ahí se lo convocó al viejo zorro que otra vez armó un equipo competitivo de la nada. Un verdadero milagro. No olvidemos que de planificación, cero.
Y ahora en otro terreno, Scarabino confirma su poder milagrero. Cual Lázaro del siglo XXI ha resurgido de las sombras de su sepulcro político Jorge “Chumpy” Sauán, que próximamente presentará su movimiento con el que pretende llegar a la presidencia en el 2006.
Ustedes me dirán, bueno pero hay que ver cuanta gente va a semejante acto de presentación oficial. Seguramente poca (¡esperemos!), pero ya constituye un milagro el mero hecho de que Sauán salga a la luz pública, y además anuncie que quiere ser presidente en el 2006, cuando no pudo encabezar la lista que había formado en las últimas elecciones por el desprestigio de su imagen.
Por eso es un verdadero milagro de esta Comisión Directiva, que convengamos gobierna con el apoyo de los mismos “empresarios buenos o amigos” que sus antecesores.
Los nombre se repiten; Dedossi, Vignatti, Scarpelo, Angeli y otros van y vienen en un minué escalofriante del que sólo sale perdiendo siempre Central. Como en un subi-baja alternan momentos mejores con peores, pero nunca se bajan del juego.
Mientras tanto la gente mira, probablemente para otro lado probablemente sin saber demasiado; ayudada sin dudas por el manejo informativo de los medios de la ciudad que ya sabemos, en su mayoría, se venden al mejor postor y que antes no le daban ni lugar a Scarabino, pasaron de eso a la crítica más salvaje e infundada, y de ella a la complacencia y la paz.
¿Cuál cree el lector que habrá sido la causa de esto? ¿El poder del convencimiento del presidente de Central? ¿Algún milagro que no hayamos conocido cual la conversión de San Pablo en el camino de Damasco? ¿O alguna otra razón?
No nos quejemos después, está llegando la hora a mi modesto saber y entender de levantarse, no de la tumba como los muertos vivos, sino del quietismo, y el desinterés, de la comodidad y de la molicie.
Porque la anécdota de las payasadas e injurias de WAM a la tradición y al sentir del pueblo canalla, son sólo eso anécdotas, pero que revelan el desprecio de quienes sostienen a los sujetos de WAM, para con la historia y con la gente de Central.
Se están acercando los momentos en los cuales la movilización del pueblo canalla debe hacerse oír, y reclamar y preguntar y exigir lo que le corresponde, porque la CD no está administrando un patrimonio propio y tiene la obligación de informar al socio, en serio, no a través de un panfleto panegírico sino de información real y con números precisos.
Sólo la movilización del pueblo canalla evitará el surgimiento de otro patroncito de estancia sin estancia que maneje a su antojo o al de sus colaboradores rotativos el patrimonio y la vida de Central o el regreso de los anteriores; que no tengamos que esperar otros treinta años para darnos cuenta.
Quiera el pueblo canalla marchar, con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes.
Rafael Beltramino