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Por Rafael Beltramino

Un comienzo esperanzador

 

 

 

 

- 23.01.2003

El sábado pasado tuve ocasión de comer un asado en la Ciudad Deportiva, que estaba espectacular, con la pileta funcionando a full y el paisaje tan lindo como siempre. Coincidimos varios de los asistentes que la mayor parte de los socios canallas aprovechamos poco las instalaciones de ese predio lindísimo y que invita a pasar el día allí.

Pero esto no es nuevo, ya mi compañero Cristian Catraro en sus informes sobre el patrimonio inmobiliario de Central había destacado el tema de la Ciudad Deportiva.

Lo más interesante fue recorrer las obras nuevas, es decir la remodelación del Hotel para concentración de la Primera y para pensión de las Divisiones Inferiores.

Hicimos una verdadera visita guiada, por todo el hotel y el comedor y nuestro cicerone, a la manera de un Virgilio canalla fue nada más y nada menos que el prócer Aldo Pedro Poy.

Aldo, que desde este año colabora con Timoteo en las Divisiones Inferiores, nos mostró orgulloso las nuevas obras; tanto en el primer piso dedicado a la primera como el segundo dedicado integramente a las inferiores.

Debemos decir que han quedado muy dignas y confortables, con renovación de aberturas, pisos, mobiliario, griferías e instalaciones. Ahora, como dijo Aldo, se puede exigir. Exigir fundamentalmente cuidado de las mismas, como dijo Griguol: el que raye la pared no juega.

Pero también hay que decir que falta arreglar el comedor de las Divisiones Inferiores, tanto en mobiliario, como en cortinas, como en instalaciones eléctricas. Realmente el actual da pena.

Y mientras nos quedamos hablando largo y tendido con Aldo, el Ministro de Prensa de OCAL y el conocido "Turco" Arturo Kekedjian empezamos a pensar, por qué se había llegado a esa situación de abandono que mostraba el comedor y que antes se veía también en el hotel.

Creo que la primera es una desatención de la Comisión Directiva, que no visitaba asiduamente las instalaciones. Sumado a esa desatención, el fracaso por falta de voluntad o de firmeza de los sucesivos encargados de las divisiones inferiores.

Y aquí también tienen responsabilidad los directivos, que mezclaron permanentemente las cosas y que nunca tuvieron un proyecto serio en las Divisiones Inferiores.

Pero sí parece haber al menos ahora, el comienzo de un trabajo serio; Carlos Timoteo Griguol es una garantía de esa seriedad, pero veremos sí efectivamente puede llevarlo a cabo. Griguol y el Prócer vienen a proponer orden y trabajo, trabajo serio y metódico, que seguramente no parecerá demasiado carismático, ni mediático pero que le va a hacer mucho bien a Central.

Por nuestra parte acompañaremos todo lo que sea para el bien de Central, como es en mi opinión, este proceso iniciado el 1º de Enero, independientemente que haya sido iniciado por una Comisión Directiva que creo, ha sido lamentable en su acción (especialmente en el tema Inferiores).

Sin embargo no dejamos de reconocer que ahora, desconocemos exactamente porque, los mismos causantes del desastre están tomando medidas acertadas para combatirlo.

No somos tan necios como para no alegrarnos por esa circunstancia, ni tampoco de memoria tan frágil como para olvidarnos quienes son los principales responsables de esa situación lamentable y caótica que ahora puede empezar a revertirse.