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Por Rafael Beltramino
¡Feliz Cumpleaños Central!
- 24.12.2003
Desde antes de que yo naciera estabas ahí, en la sangre de mi madre que me transfirió el gen químicamente puro del canallismo que descendía de mi abuelo Rafael, que tuvo el orgullo de ser tu Presidente hace 70 años.
Uno de los primeros recuerdos de mi vida es el partido del 70 contra Boca, cuando te robaron el primer campeonato para un equipo del Interior y yo rompí una silla de la casa de mi abuela, aunque no entendía mucho.
Los otros recuerdos son más felices; Aldo volando por televisión una tarde de diciembre del 71 y unos días más tarde, el primer campeonato! No me llevaron a la cancha de Abandonob, aunque ya había debutado en la cancha, pero la fiesta en calle Salta la guardo en mis retinas para siempre. Me dejaron estar levantado hasta tarde, casi las 4 de la mañana para ver el desfile, que era interminable.
Después vinieron más campeonatos; el del 80 fue el que viví más de cerca, porque empecé a mis 15 años a viajar, a veces solo, a verte. Iba en uno de los ómnibus que salían de la sede y mi madre acribillaba a preguntas el domingo a la noche a los sufridos empleados, preguntándole si habían llegado los colectivos.
Me hice más viejo, y siempre estuviste conmigo; pasé con vos uno de los trances más duros de mi vida cuando te fuiste a la B, y tuve que ir a algunas canchas que nadie conocía a jugar contra equipos que ni les conocía la camiseta.
Pero ganaste el primer campeonato de la B, por orgullo, porque sos Central y en la B no podés estar más que un campeonato y al año siguiente hiciste el milagro de ganar la primera división, ante el asombro y la sorpresa de los porteños que no te tenían en sus cálculos.
Y pasó el tiempo. Y te fue bien, te fue regular y te fue mal. Hiciste el milagro de la Conmebol y el de Cali, porque sos Central y para Central no hay imposibles.
Hoy estás en convocatoria, con problemas de guita, como tantos otros amigos. Que el déficit, que las malas ventas, que los inversores, que los negocios.
Pero vos sabés que podés contar conmigo, no hasta uno ni hasta cien como dice el poema de Bendedetti, sino contar conmigo.
Porque como canta Tarrés “bienaventurados los que catan el fracaso, porque reconocerán a sus amigos”. La convocatoria es un fracaso, pero no te preocupés Central, no sé si tenés un millón de amigos como quería Roberto Carlos, pero seguramente tenés 600.000, solamente en Rosario.
Que los cumplas feliz, Central, y que cumplas muchos más.
Y van a ser muchos más, porque a mí, como a Borges se me hace cuento que empezó Central, porque es tan eterno como el aire y como el agua