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Por Rafael Beltramino

¿Quién dijo que todo está perdido?

Yo vengo a ofrecer mi corazón

 

 

 

- 25.03.2004

Sé que me van a decir loco, enfermo, o delirante, pero encontré un pequeño placer en la derrota de ayer.

Por supuesto primero insulté en diez idiomas diferentes, maldiciendo a la fortuna en un partido en el que un muchacho que juega en Sporting Cristal hizo un gol que no lo hizo Maradona (y el Príncipe Francescoli hizo uno, pero sólo parecido), y en donde un defensor nos saca un gol con su entrepierna (espero que lo menos quede inutilizado por un largo período).

Pero después me puse a pensar, más calmo y...  ¿no será mejor? ¿No será mejor que tengamos que esperar hasta el minuto 90 del partido con Olimpia, para pasar de ronda?

¿No hay en esa agonía una preparación para un éxtasis mayor?

¿O creen Uds que si hubiéramos ganado 1 a 0 en el Minerao el partido de ida con el Mineiro por la final de la Conmebol hubiera ido la cantidad de gente que fue a la cancha? ¿Creen Uds. por ventura que hubiéramos festejado ese triunfo si se hubiera conseguido en el primer tiempo, de la misma manera que lo hicimos al poder ir a penales con un gol de Petaco en el minuto 89?

Yo estoy seguro que no. Y recuerdo que el especial sabor que tuvo el 19 de diciembre del 71, porque Central se refugió como pudo contra el Flaco Menutti que atajó todo lo que le tiraron. ¿Alguien cree que hubiera sido lo mismo de ganar 3 a 0?

Ahora Central, está complicado en su clasificación.

Mejor, nunca nos gustaron las fáciles. Somos de pelear hasta la muerte, contra varios. Y con todo en contra. Somos de no rendirnos, de no abandonar, Somos canallas como dijo memorablemente Luppi en “Rosarigasinos”, como no vamos a aguantar. Somos el único club en la historia del Fútbol argentino que se fue al descenso, ganó el ascenso y ganó el campeonato de primera a continuación; somos el único club que remontó en una final de torneo internacional un 0-4 en un partido de ida, somos ni más ni menos que Central, un equipo que tiene mitología más que historia.

Que los opinadores deportivos nos den por muertos, que vengan los bronceados locutores de dicción confusa a sepultarnos, que acá los esperamos.

Que los pechofríos de Borsellino preparen sus afiches como en la noche de Cali.. Que los empiecen a pegar. Se los van a tener que meter en el mismo lugar donde pusieron aquellos.

Nosotros mantenemos la esperanza, que nunca es vana como aclaró Borges, hasta la muerte y más allá.

Hasta la victoria, siempre.


Rafael Beltramino

rbeltramino@canalla.com