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Por Rafael Beltramino
Gracias Emanuel, por decir la verdad
- 26.11.2004
En un mundo en donde la verdad es tan rara, y tan ocultada bajo un manto de hipocresía, de mentira y de eufemismos, lo de Emanuel Villa fue una bocanada de aire fresco.
Por supuesto los guardianes del status quo no podían permitir eso, no podían dejar que sus decorados de cartón y papel maché se mojaran y se empezaran a doblar y destruirse inevitablemente.
Así el nuevo pedagogo argentino, Américo Rubén Gallego
nos regaló (o estará dentro de los suculentos honorarios que le paga el ex
empresario binguero, cuyos negocios son tan claros como el agua del Paraná?)
una clase sobre cómo educar a los hijos. Seguramente el rabelesiano DT habrá
criado a sus hijos enseñándoles como se gana un campeonato en
Y el inefable Castrilli, quien parece también haberse olvidado de ese episodio, quiere sancionar a Villa; espero que adopte el mismo criterio para con Diego Cagna quien dijo que contra Abandonob había que poner la novena; ¿o será mucho pedir?
Que enferma que está la sociedad argentina, para que la verdad simple y clara arme tanto escándalo, cuanta mentira acumulada hemos digerido para que una verdad tan elemental como la que dijo Emanuel levante esa polvareda.
Por mi parte no puedo sino agradecerle a Emanuel, no sólo su trabajo y su esfuerzo en la cancha, sino su candor y su nobleza para decir la verdad.
Ahora obviamente hay que callarse y aguantarse alguna sanción (seguramente alguna multa) que pudiera surgir.
Decir la verdad siempre tiene sus costos Emanuel; como hincha canalla desde antes de nacer te lo agradezco
Rafael Beltramino