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Por Rafael Beltramino
Crónica de una ida anunciada
- 30.01.2004
Como en la genial narración de García Márquez, no hay nada de novedoso en la ida de Ezequiel, era por el contrario, un desenlace absolutamente probable.
En su regreso, y por las circunstancias que rodearon al mismo, se generó un áspero debate en las páginas de canalla.com que, pensamos era el mismo debate que se daba en cada familia y grupo canalla.
Como hincha les pido a todos los canallas que recuerden que Ezequiel fue un jugador importante especialmente en su paso anterior por Central y que tengan en cuenta esos antecedentes, al escribir describiendo su postura sobre el tema.
Eso no implica que no se produzca un debate fuerte, mientras éste sea leal y respetuoso.
Retomo entonces porque no me pareció nada sorprendente este desenlace triste para la mayoría de los canallas: Central no puede pagar de ninguna manera el contrato que irresponsable y alocadamente le firmaron los anteriores directivos a Ezequiel. Era obvio que el jugador iba a buscar una manera de mejorar su ingreso, con un contrato en el exterior.
Pero entonces, ¿le conviene a Central que Ezequiel se vaya? Futbolísticamente no, sin dudas; ¿y financieramente? En ese aspecto tal vez sí, no sólo porque disminuyen sensiblemente las obligaciones mensuales, sino porque siempre un contrato tan alto da pie a los reclamos de los demás jugadores.
No queremos que Ezequiel se vaya disgustado con la gente de Central y los directivos deberían hacer lo que esté a su alcance para evitarlo. Ezequiel no se merece una ruptura enojosa y menos la gente de Central.
Si tiene que seguir su camino, para obtener algo que aquí no se le puede pagar, le desearemos buena suerte, seguiremos su campaña por la tv o por internet, nos alegraremos con sus goles y con alguna otra canallada, como la de haber llevado en un partido, la camiseta de Central, debajo de la de la Fiorentina.
Pero creo que su contrato era impagable. Y creo que todos lo sabíamos, pero no queríamos admitirlo, como si el no hablar del tema, lo hiciera desaparecer.
En definitiva, Hasta siempre Ezequiel, que tengas suerte y que no te olvidés de Central como no lo hiciste hasta ahora.
Rafael Beltramino