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Notas anteriores:

 

Breve analisis del jueves
No entiendo al Sr. del Frade
Mantener la calma...

Todavía tenemos chances

No ligamos nada

Dice un viejo tango

Con el Sapito es otra cosa

Mantener la calma...

Los pelotudos y los papelitos
De Belgrano y la toalla

El Ángel y el Padre Ignacio

Los ladrones de gallinas

Recuperamos la alegría

Estamos mal, pero vamos... II

Todos con Don Ángel

Estamos mal, pero vamos bien

Es lo que hay

El Sr. Púa y el partido lugareño

Carta abierta a Víctor Púa

Nuestro Querido Chacho II

La trampa

El club de los pelados y la...

Los que buscan notoriedad

Los mediocres y los tramposos

A Rey muerto, Rey puesto

Una muerte anunciada

Estamos mal y vamos peor

Es hora de cambiar

¡Qué difícil es esto!

Ya me parecía...

La destrucción de Papa y las...

Cosas sin importancia

Analicemos el partido lugareño

¿Qué hay que hacer?

¿Y si el Rifle no llega?

Los jugadores y los periodistas

Carta a Miguel Russo II

Los arqueros y la obra de Dios

Gaona, Vitamina, Papa...

Nuestro querido Chacho

Un empate heróico

Esto no es Central

El amor y el Señor Equis

Caprichos y convicciones III

¿Tiempo al Tiempo o...?

¿Y si no traemos a nadie?

Un hito en la política

¿Será coincidencia?

La última vez que fuimos...

Lo prometido no es deuda

Un gol mal anulado...

Las críticas y los insultos

Recién empezamos y vamos mal

De caprichos y convicciones II

De caprichos y convicciones

Carta abierta a Miguel Russo

La actitud de Miguel A. Russo

El señor Frielsa

Críticas sí, pero bien fundadas

Al señor Equis

A los detractores

El Futuro de Russo y el nuestro

El hartazgo de Buqui

El Señor Timoteo

¿Promedio o descenso directo?

Tenía que estar Vitamina

El sector izquierdo

 

Por Rubén Philipp

El orgullo de ser Canalla

 

 

- 01.10.2005

En medio del ruido de las bombas que están tirando los pingüinos, escribo esto, con el pecho henchido (y caliente), de orgullo por ser canalla.

A vos pecho frío, que leés esto: sabés una cosa, estos son los partidos que Uds. nunca van a perder, por la sencilla razón de que nunca los van a jugar.

Pero yendo a cosas importantes: este es el Central que yo confiaba en ver. Esto era lo que estaba seguro que iba a mostrar la TV, cuando decía en mi nota anterior, que le tenía fe al equipo, al técnico, y a la camiseta.

Y a todos los canallas jóvenes, de menos de cuarenta, que están escandalizados por el arbitraje espantosamente malo y parcial que nos tocó, les digo que arbitrajes como estos eran frecuentes, cuando no existía la TV, con 10 cámaras que te muestran todos los detalles.

Así que a mí, no me sorprendió. Yo ya había visto cosas como esta antes. Pero debo confesar que desde que está la TV, un arbitraje que incidiera tanto en el resultado como éste no había visto.

Y encima, estamos meados por los albatros, porque la de Raldes en el palo, debería haber entrado. Y la del Puflo, que se le queda alta y un poco atrás y no le pudo pegar de una, como venía.

A los que me leyeron y me escucharon decir que el Inter es un buen equipo y nada mas, vieron que yo tenía razón y que se le podía ganar?

Pero ya está. No voy a decir que tenemos que levantar la cabeza, porque no tenemos motivo para llevarla gacha.

Ya es la segunda vez, y en un año, que hacemos enmudecer a un estadio brasileño colmado. Primero fue el Morumbí con el San Pablo adentro. Ahora, la torcida de Porto Alegre, que empezó a alentar, cuando faltaba un minuto. Antes, no podían emitir sonido porque tenían la garganta atorada con los huevos.

Ahora, todos con el equipo contra Racing. Y ojalá (Don Angel podría ayudar yendo a hablar con el Padre Ignacio, que tiene el celular del que te jedi), que llueva mil milímetros el domingo para que se suspenda por lo menos tres días, porque si no en el segundo tiempo nos vamos a quedar sin piernas y nos van a pasar por arriba.

Ahora me voy a dormir. Ya puse el grabador bajito, con un concierto de lírica extraordinario, que dice: “por eso yo, soy de Central. .”


Rubén Philipp