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Por
Rubén Philipp
El orgullo de ser Canalla
- 01.10.2005
En medio del ruido de las bombas que están tirando los pingüinos, escribo esto, con el pecho henchido (y caliente), de orgullo por ser canalla.
A vos pecho frío, que leés esto: sabés una cosa, estos son los partidos que Uds. nunca van a perder, por la sencilla razón de que nunca los van a jugar.
Pero yendo a cosas importantes: este es el Central que yo confiaba en ver. Esto era lo que estaba seguro que iba a mostrar la TV, cuando decía en mi nota anterior, que le tenía fe al equipo, al técnico, y a la camiseta.
Y a todos los canallas jóvenes, de menos de cuarenta, que están escandalizados por el arbitraje espantosamente malo y parcial que nos tocó, les digo que arbitrajes como estos eran frecuentes, cuando no existía la TV, con 10 cámaras que te muestran todos los detalles.
Así que a mí, no me sorprendió. Yo ya había visto cosas como esta antes. Pero debo confesar que desde que está la TV, un arbitraje que incidiera tanto en el resultado como éste no había visto.
Y encima, estamos meados por los albatros, porque la de Raldes en el palo, debería haber entrado. Y la del Puflo, que se le queda alta y un poco atrás y no le pudo pegar de una, como venía.
A los que me leyeron y me escucharon decir que el Inter es un buen equipo y nada mas, vieron que yo tenía razón y que se le podía ganar?
Pero ya está. No voy a decir que tenemos que levantar la cabeza, porque no tenemos motivo para llevarla gacha.
Ya es la segunda vez, y en un año, que hacemos enmudecer a un estadio brasileño colmado. Primero fue el Morumbí con el San Pablo adentro. Ahora, la torcida de Porto Alegre, que empezó a alentar, cuando faltaba un minuto. Antes, no podían emitir sonido porque tenían la garganta atorada con los huevos.
Ahora, todos con el equipo contra Racing. Y ojalá (Don Angel podría ayudar yendo a hablar con el Padre Ignacio, que tiene el celular del que te jedi), que llueva mil milímetros el domingo para que se suspenda por lo menos tres días, porque si no en el segundo tiempo nos vamos a quedar sin piernas y nos van a pasar por arriba.
Ahora me voy a dormir. Ya puse el grabador bajito, con un concierto de lírica extraordinario, que dice: “por eso yo, soy de Central. .”
Rubén Philipp