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Notas anteriores:
De caprichos y convicciones II
Críticas sí, pero bien fundadas
Por
Rubén Philipp
Nuestro querido Chacho
- 03.03.2004
Desde el domingo a la tarde, estoy escuchando y leyendo el lamento plañidero de las aves frías del parque, y de algunos hipócritas de Bs As, que se desgarran las vestiduras ante la actitud del Chacho, saludando con los cuatro dedos en alto, al gran iceberg viviente diseminado por las tribunas del coloso de la risa.
Primero me gustaría referirme a los hipócritas de Bs As, que se lamentan de un hecho folclórico del fútbol, y lo vinculan con la lamentable muerte de dos hinchas de NOB, ocurrida en la Autopista a Bs As el año pasado.
Yo no escuché a ninguno de ellos preguntarse por qué, ese fatídico día, el colectivo de River, se atrasó dos horas, con el objeto de encontrarse en el peaje con el colectivo de Rosario. No escuché a ninguno de ellos, preguntarse porqué la investigación del hecho no avanza. Pero los escucho diciendo que Coudet es uno de los responsables del inflamar las almas que se descontrolan y asesinan.
No tienen vergüenza.
Ahora, me gustaría aclarar por qué no es una provocación a la violencia, ni nada por el estilo, el saludo canalla del Chacho:
La hinchada gélida lo reputeó, y silbó masivamente cada
vez que Coudet tocaba
Pero la cuestión aquí, es que el Chacho fue masivamente reputeado no por hacer una gambeta florida o por hacerle un gol con la mano o uno de rabona a Lulú.
En esto quiero ser muy claro: no fue reputeado por una jugada de fútbol. Ni siquiera por vestir la camiseta gallinácea, como por ejemplo hacemos nosotros con cualquier equipo de jugadores profesionales visitantes cuando salen de la manga a enfrentarse con el NUESTRO.
COUDET FUE PUTEADO POR SER UN HINCHA CANALLA.
Y RESPONDIÓ (SUAVEMENTE), COMO UN HINCHA CANALLA.
Y digo suavemente porque, por ejemplo, al saludo con los cuatro dedos, le podría haber agregado el ademán del "y se fueron".
El Chacho respondió como hubiese respondido cualquiera de los cientos de miles de canallones que estamos diseminados por el mundo y particularmente concentrados en Rosario.
Como lo que es.
Un hincha de Central.
Rubén Philipp