WebRing Canalla | | Acerca de este sitio

¿Que te pareció?

columnas@canalla.com

 

 

 

 

 

Notas anteriores:

 

Cosas sin importancia

Analicemos el partido lugareño

¿Qué hay que hacer?

¿Y si el Rifle no llega?

Los jugadores y los periodistas

Carta a Miguel Russo II

Los arqueros y la obra de Dios

Gaona, Vitamina, Papa...

Nuestro querido Chacho

Un empate heróico

Esto no es Central

El amor y el Señor Equis

Caprichos y convicciones III

¿Tiempo al Tiempo o...?

¿Y si no traemos a nadie?

Un hito en la política

¿Será coincidencia?

La última vez que fuimos...

Lo prometido no es deuda

Un gol mal anulado...

Las críticas y los insultos

Recién empezamos y vamos mal

De caprichos y convicciones II

De caprichos y convicciones

Carta abierta a Miguel Russo

La actitud de Miguel A. Russo

El señor Frielsa

Críticas sí, pero bien fundadas

Al señor Equis

A los detractores

El Futuro de Russo y el nuestro

El hartazgo de Buqui

El Señor Timoteo

¿Promedio o descenso directo?

Tenía que estar Vitamina

El sector izquierdo

 

Por Rubén Philipp

La destrucción de Papa y las ventajas que damos

 

 

- 03.05.2004

No escribí esta nota antes, porque no quería equivocarme respecto del jugador que marcó a Montenegro en el primer gol de River.

Entre el sábado y domingo no pude ver la repetición de la jugada, porque no la dan hasta el domingo a las 22 hs.

Pero no hizo falta esperar: lo leí hoy en La Capital: no me había equivocado: fue Emiliano Papa.

Y lo mas lindo del caso es que él . El que tiene la culpa es el que lo puso ahí a marcar: Miguel Russo.

En el partido anterior contra los gélidos rojos, en el segundo gol de ellos, Jairo Castillo cabecea sobre la izquierda nuestra, un centro al medio del área, que después capitaliza Losada y convierte.

La pregunta del millón es: quién lo marcaba a Castillo?. Respuesta: Emiliano Papa.

Obviamente, no puede marcarlo ni en un partido de truco. Y no lo puede marcar, porque no sabe, porque no tiene físico y porque ya ha perdido tantas que también ha perdido (valga la redundancia), toda la confianza en sí mismo, que tenía hace dos años, y que me hizo entusiasmarme con él, el día de su debut con Racing, Con Daniel Teglia, como Técnico.

Hoy, Emiliano es un chico que transita por la cancha sin fe. Pierde la pelota frente a rivales toscos, que lo único que hacen es encararlo, porque ellos también se dan cuenta (no son idiotas), de que a este pibe le pasa algo.

Esa es una ventaja que no podemos seguir dando. Y si se dieran las circunstancias de que no tuviésemos otro marcador lateral izquierdo para poner, entonces que juegue Moreira en la izquierda. O  Ferrari a la izquierda y Moreira en la derecha. O Fassi. O alguien de la quinta.            Pero Emiliano no.

Basta por favor de mandarlo al muere a Emiliano marcando la punta.

Miguel Russo tiene que entender que no puede jugar nunca mas Emiliano Papa de marcador lateral izquierdo. Tiene que entender que no puede una persona joven soportar puteadas durante 90 minutos en todos los partidos de local. La hinchada, hoy, lo va a dejar de putear a Papa, el día que haga 3 goles.

Hoy es tan grande el disgusto de la hinchada con este chico, que tengo miedo de que algún tarado lo agreda en la calle.

Este es el resultado final de una mala idea, empezada por Menotti, y seguida por Russo, porfiadamente, obcecadamente.

Otra ventaja que no podemos seguir dando es que Ferrari patee los penales. Me gustaría preguntarle al amigo Carlos Durhand, cuántos penales pateó Ferrari, cuántos erró y cuántos le atajaron, y que comparáramos esa estadística con la de Mariano Messera, por ejemplo. O el Yerbatero.

Ferrari pateando penales es otro invento de Menotti.

Sin tener el detalle a mano, calculo que debe haber pateado diez y erró o le atajaron tres por lo menos. Setenta por ciento de efectividad, es un número muy malo para un pateador de penales.

Otra ventaja que estamos dando, es una característica de nuestro equipo, que era una virtud, y se ha ido transformando partido a partido en un defecto, y son las subidas de Ferrari.

El Loncho va bien, con criterio, pero cuando llega lo están esperando e inexorablemente engancha para adentro y la jugada se diluye, cuando no la perdemos y viene una contra del rival que ya tiene un tipo incrustado en el costado derecho de nuestra defensa, y que nos puede lastimar, porque su marca está arriba y volviendo.

La otra ventaja es el arquero de quien no voy a hablar. Sólo digo que no lo atoró a Montenegro, en el gol, cuando éste estaba acomodando el cuerpo y la pelota le estaba picando y le costaba esperarla, mientras Emiliano miraba.

También me pregunto por qué misteriosa razón, no se tiró en el primer gol de Independiente.

Pero no quiero hablar, porque ya me están saliendo las puteadas.

Respecto del partido en general, creo que nos hicieron precio. Nos pudimos haber comido cuatro goles tranquilitos. River jugó en segunda y con el motor regulando.

No nos quejemos de Furchi, porque si tenemos en cuenta los antecedentes que tiene, deberemos concluir que debe haber jugado el mejor partido de su vida.

Lo pudo haber expulsado a Constanzo, aunque la pelota se iba afuera después que la toca el Cabezón, y le saca bien la amarilla, porque el arquero va con plancha. No le pone amarilla por último recurso. La tarjeta de último recurso es roja.

Le sacó 6 amarillas a River, y lo deja con un par de jugadores menos.

No lo echó al Yerbatero, en la jugada del codazo (no lo debe haber visto), pero no entiendo como no lo vió el Línea. Pero pregunto:  qué estaríamos diciendo los canallas, si el codazo se lo hubiera pegado Ameli a Irace por ejemplo?.

Señores: no nos ganó River. Lo perdimos nosotros por dar tantas ventajas.


Rubén Philipp