Por
Rubén Philipp
Tenía que estar Vitamina
- 03.06.2003
Estamos felices. En lo personal, porque uno se pone contento cuando vaticina algo y acierta. Se siente seguro cuando confía en algo y ese algo no defrauda su confianza.
Yo sabía que con Vitamina el equipo tenía que mejorar. Lo había demostrado Pablo cada vez que entró. Cualquiera fuera el resultado final, el equipo había mejorado con la entrada del 10. Recuerden el partido con Velez. El segundo tiempo Central fue otro. Y la raíz del cambio fue Pablo.
El sábado hasta pudo convertir otro.
El partido no fue bueno, porque ningún partido jugado por Independiente este año lo fue. Pone demasiado vértigo en sus jugadas. Y por nuestro lado, nos estamos jugando finales todas las fechas. Y el periodismo le pone demasiado dramatismo a todo, especialmente si jugamos de local, y eso inexorablemente contagia a los jugadores y la hinchada.
Y digo que me siento seguro porque siempre le tuve toda la confianza a Miguel Russo. Y no me defraudó. Tuvo un gran acierto colocando al Cata de 3. Hoy no me veo en la necesidad de escribir nada crítico sobre "El sector izquierdo".
Creo que estamos bastante cerca de zafar del descenso y la temida Promoción. Nos falta un cachito que estamos en condiciones de conseguir.
Sólo me resta decir: Cómo lo vamos a extrañar al Cata y al Lucho el Torneo que viene!!. Y por lo que se rumorea, parecería que tampoco lo tendríamos a Mandra, que este Torneo, tuvo la desgracia (y la suerte para Central), de tener que competir con los dos mejores delanteros del Fútbol Argentino. Es una lástima. Me hubiese gustado mucho verlo jugar un Torneo entero, por el medio del ataque, junto con el Chelo.
El domingo tenemos una parada brava. Y parecería que no lo tenemos al Mellizo (aunque el sábado Miguel decía que podría jugar por el 225 por algunos juveniles en la Selección). Desconozco los detalles, pero si no pudiese jugar, la duda sería Pino o Fassi en mi humilde opiniòn. Es clavado que Bilardo va a meter 200 pelotazos por la izquierda nuestra, y tenemos que estar muy firmes de ese lado.
Rubén Philipp