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Críticas sí, pero bien fundadas
Por
Rubén Philipp
Crónica de una muerte anunciada
- 04.06.2004
Me refiero a la muerte, el final, del segundo ciclo de Miguel Russo como Técnico de Central.
En el primer ciclo, Miguel entró en
En el segundo ciclo fue el Técnico que nos salvó del bochorno del descenso, al cual estábamos casi condenados, y el que nos puso en dos Copas.
También hay que decir, justo es reconocerlo, que fue su responsabilidad no haber seguido en una. La más importante de ellas. El lo ha reconocido, cargando con todas las culpas.
Se equivocó en la elección del arquero y eso nos dejó
afuera de
Desgraciadamente también, y por el mismo motivo, no se va por la puerta que merece.
Esta Comisión Directiva, en pleno uso legítimo de sus facultades, echó primero a Griguol y Poy, y después le hizo la vida imposible a Miguel, (ya le rajaron el médico y el kinesiólogo), para que se fuera. Cuanto antes mejor.
Y como Miguel es, como reza el cántico de la tribuna, un “canalla de corazón”, piensa primero en Central y después en él. Y se va dejándole (según dice hoy la información de último momento del matutino pechifresco), a Hugo Galloni, diez días de tiempo par armar el mejor equipo que pueda y para que trate de sacarnos del fondo del pozo en el que estamos.
Otro, se hubiera quedado hasta el final, cobrando hasta el último sueldo, sin que le importara un carajo el médico, el sanatorio, el kinesiólogo, y el definitiva, el club.
Central.
Sin que le importara Central.
Pero Miguel no es de esos. Miguel es de Central. Miguel pertenece al pueblo de Central.
Por eso Miguel, no te digo adiós. Ni siquiera chau. Te digo hasta muy pronto. Porque sé que vas a volver. El pueblo canalla te va a traer de regreso.
Y la tercera será
Porque somos Central, vamos a ser otra vez los primeros. Y vos vas a ser el Técnico de ese equipo.
Pasará un año, o dos, o diez. No me importa. Pero te vamos a traer de vuelta, para que vuelva el pánico a instalarse en el parque.
Hasta pronto Miguel.
Rubén Philipp