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El sector izquierdo

 

Por Rubén Philipp

Los que buscan notoriedad

 

 

- 05.07.2004

En el periodismo se puede trabajar en relación de dependencia, o de manera independiente. En inglés se dice “free lance”.

Los periodistas free lance, venden sus notas al mejor postor, que no siempre es el mismo. Es decir, no tienen una obligación con alguno de ellos en especial.

Esta clase de periodistas normalmente son muy buenos, porque los medios se disputan sus trabajos, para beneplácito del profesional, porque su labor es cada vez mejor recompensada.

Una forma que usan algunos periodistas para transformarse en codiciados sin serlo, es transformarse en motivo de discusión en los cafés y charlas de amigos, diciendo cosas en las que nadie está de acuerdo, y fundamentando sus apreciaciones con argumentos ridículos y totalmente ajenos a la realidad.

Pero son hábiles decidores, y logran engañar a mucha gente. Un ejemplo que me viene a la memoria: cuando la Selección Argentina del 90, jugó la final con su par de Alemania, perdió por un penal, mal cobrado, magníficamente ejecutado y casi atajado por Sergio Goycochea, quien años después malograra su trayectoria como todos sabemos.

En Alemania, el 100% del periodismo dijo que eso no había sido penal.

De los más de 5000 millones de habitantes que tiene el planeta, sólo tres dijeron que eso había sido penal:

1) El árbitro (Codesal),

2) dos periodistas argentinos free lance: un ex árbitro, que se mueve habitualmente en Buenos Aires, y un pelado rosarino, de antecedentes pechifrescos en su vida juvenil como jugador. Ambos por el mismo motivo: cobrar la notoriedad que no lograban con sus trabajos y crear polémica entre el público.

No fue la única actitud de ese tipo. Es una de las tantas que exhiben habitualmente, aún ahora.

Hoy, pasados algunos años, el ex árbitro sigue disfrazado de periodista, en programas en los que se le dan algunos bolos, pero su rating está cercano al cero absoluto.

El pelado se tuvo que ir a Bs. As., porque acá no podía trabajar más.

De dicho pelado me acuerdo una vez, en la que, poco tiempo antes de tener que irse, en la cancha del Nuestro, durante un partido, en el que metimos un gol, después del instante de gloria que es el grito, las treinta mil almas presentes dirigieron su mirada hacia las cabinas de transmisión, y corearon un lapidario “Es para vos, es para vos, pelado pu.., la pu.. que te parió”. Yo nunca había vivido eso, ni antes ni después.

He visto sí coros semejantes para jugadores, árbitros, dirigentes, pero tanta unanimidad hacia un periodista no lo había visto nunca y nunca lo volví a ver.

Como dije, poco tiempo después partió. Ahora, varios años después, ha vuelto a molestar por acá, pero muy poca gente o casi nadie le da ya bola.

Hoy, un diminuto periodista (bostero para mas datos), ha lanzado una diatriba, intentando minimizar al gol mas festejado de la historia y comparándolo con la mala y tardía copia de los pingüinos del parque.

Este insignificante sujeto ha logrado lo que buscaba. Que personas de bien, canallas de corazón, le contesten.

Es decir, ha logrado generar la polémica que buscaba.

Ahora sus notas se cotizarán más. Sus opiniones serán más buscadas, y más leídas o escuchadas con fruición, por algunas personas que no conocen la verdadera calaña de esta clase de sujetos, y la auténtica naturaleza de sus intenciones.

El objetivo de esta nota, es alertar sobre la presencia y accionar de este diminuto personaje, para que no logre alcanzar sus metas.

Después del cordial recibimiento que los socios le dieron a los medios en la última Asamblea en la que se decidió la Convocatoria, hay algunos que no aprendieron que a los que integramos Central, no nos gusta que se mienta o se hable al pedo.


Rubén Philipp