Por
Rubén Philipp
Carta abierta a Miguel Ángel Russo
- 05.08.2003
Estimado Miguel:
No sé si Ud. ha leído alguna de mis notas en esta página. Si lo hizo alguna vez, verá que siempre he comprendido sus decisiones. Las futbolísticas y las otras.
He dicho, (y lo sostengo), que Ud. tuvo razón cuando dijo "si no gana Boerio, me voy". He dicho, que el pueblo canalla no podía darse del lujo de prescindir de sus servicios en nuestro primer equipo. Como dije (y está en los archivos de la página), yo voté a Boerio. Porque sabía que si no ganaba Boerio Ud. se podía ir.
Y eso sería imperdonable.
Pero la mayoría del pueblo canalla, a sabiendas que Ud. se podía ir, votó por el otro. Son las cosas de la democracia. El pueblo canalla ha hablado. Y su palabra es ley.
Yo comprendo que un hombre de bien, un hombre de principios, un hombre de convicciones, en fin, un hombre decente como Ud. lo es, honra su palabra por encima de todas las cosas. Por eso sé que será difícil hacerlo cambiar de opinión. Pero voy a intentar hacerlo:
Miguel: Ud. ha entrado en la historia de Rosario Central. Y lo ha hecho, en mi humilde opinión (y con todo respeto por su historia como jugador), mucho mas profundamente que en la de su Estudiantes de la Plata.
Mi estimado Miguel: Ud. es el Técnico que provocó el Abandono.
Este episodio ha entrado en la historia del fútbol del mundo.
Digo: equipos Campeones de América hay varios. Todos muy dignos y respetables. Pero equipos que han obligado a su tradicional, a su clásico adversario a retirarse del campo so pena de sufrir una goleada antológica, hay uno sólo en todo el mundo y en toda la historia: Rosario Central. Y Ud. fué su Técnico en ese episodio.
En lo personal, no creo que este suceso vuelva a repetirse nunca más en la historia. Creo además, que dentro de 200 años, cuando ni nuestros bisnietos vivan ya, se seguirá celebrando el Glorioso 23 de Noviembre.
Miguel, Ud. es un ícono de nuestra historia. En la Historia del Club Atlético Rosario Central, habrá un antes y un después de Miguel Angel Russo, como hubo un antes y un después de Aldo Pedro Poy, o de Angel Tulio Zof, o de Mario Alberto Kempes, o de Carlos Timoteo Griguol.
Y podría seguir, pero llenaría decenas de páginas, y al final lo terminaría aburriendo.
Sería terriblemente imperdonable que Ud. se retirara ahora de nuestra Institución, sin completar los logros deportivos que ya ha iniciado, y que, seguramente, catapultarán a nuestro querido Rosario Central a los lugares de privilegio que se merece.
Por otro lado, me entero hoy, que el Sr. Pablo Scarabino, en una actitud que lo enaltece, fue a verlo, apenas terminado el acto electoral, y que Ud. también, en otra actitud similar, lo recibió en su hogar. Y que hablaron y se intentaron (por lo menos), aclarar las cosas.
Creo que queda claro entonces, que estamos hablando entre personas que aman a Rosario Central por sobre todo.
Por qué no se podrían entonces poner de acuerdo, si el objetivo es el mismo?
Miguel: se pueden cometer errores. Eso es humano. Lo malo es no saber reconocerlos y no pedir disculpas por las consecuencias que otros han sufrido por los errores cometidos por uno.
Para terminar, simplemente le pido que reflexione con cuidado, y que no tome ninguna decisión irreversible, sin antes haber sopesado, los pros y contras.
Esta ciudad y su importante Institución Social y Deportiva lo quiere y lo respeta como uno de sus referentes. Me consta, a través de sus dichos, que ese cariño y respeto es recíproco.
Por tanto, le sugiero respetuosamente que tome esto como un escollo más, como otro episodio superado, y continúe en Central, con el camino de seriedad, profesionalismo y decencia que lo ha caracterizado.
Afectuosamente
Uno de sus más fervientes admiradores
Rubén Philipp