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De caprichos y convicciones II
Críticas sí, pero bien fundadas
Por
Rubén Philipp
¡Qué difícil es esto!
- 14.05.2004
Hoy, jueves, plena mañana, después de una noche entera sin pegar un ojo, dejada transcurrir sin escribir para disminuir la calentura, me siento frente a la PC, para tratar de expresar lo que siente mi corazón auriazul.
Si nos hubiesen bailado, como les pasó a los leprosos la segunda vez que fueron al Morumbí, si nos hubiesen recagado a pelotazos, y nos hubiesen metido un gol, sobre la hora, con la mano, juro que me hubiese quedado mucho más tranquilo y hasta hubiese dormido anoche.
Me permito recordar a los tarados que comparan episodios, comportamientos y actitudes, que nosotros no perdimos una final ni dos finales. Nosotros perdimos muy ajustadamente, con un plantel diezmado, en octavos de final. Cuando los pecho fríos fueron a una instancia parecida, después de haber perdido las dos finales mencionadas, contra el San Pablo, se comieron cuatro y un baile antológico.
Pero no.
No sólo no nos bailaron, sino que claramente fuimos mejores que ellos anoche. Si en lugar de Moreira (dos partidos en primera), entraba Herrón o Vitamina, por el medio del área, para tomar el pase del Yerbatero, el segundo tiempo, era gol. El pibe creo que se asustó, y pateó demasiado bien, pero eligió mal el momento y no le dio a un palo. Era para seguir con la pelota, encarar y gambetear al arquero, o pegarle de primera como venía sin pararla.
Si en lugar de Irace (tres partidos en primera, y no lo pateó mal), el sexto penal lo pateaba Vitamina, la serie hubiese seguido.
No tengo palabras para describir el orgullo que siento de ser canalla, la emoción que me produjo ver a los 14 leones que anoche defendieron con honor, con uñas y dientes, el pasaje a la siguiente ronda.
Eso lo armó, Miguel Russo, de quien también quiero decir algo:
Desde ya, no he cambiado mi opinión: Miguel se tiene que quedar y se le debería hacer un contrato de 4 años por lo menos.
Desde acá le pido al Presidente Scarabino, que antes
de tomar una decisión de las que no tienen retorno, se acuerde de
Hoy, si hiciésemos una Asamblea para votar la continuidad o no de Miguel Russo, el resultado sería igual de aplastante, a favor de que Miguel siga.
Por lo tanto, Sr. Presidente, le pido que tenga mucho cuidado con lo que hacen. Le pido por favor, que hagan el máximo esfuerzo por retenerlo, tanto a Miguel cuanto a todos sus colaboradores (el Profe. Cinquetti, Gottardi y el Dr. Colella).
Lo que no puedo hacer, es dejar pasar lo de Gaona.
Cuando el soplapitos marcó el final, y Gottardi le dió a la TV, la lista de los pateadores de Central, casi me da un infarto: Gaona pateaba el quinto penal.
Es bien sabido, que cuando se da una circunstancia como esta, los mejores pateadores son el primero y el quinto.
Por qué pasa esto?: porque el primero tiene que entrar.
Sí o sí.
Para entrar ganando, o para no entrar perdiendo si arrancan pateando ellos
El quinto también tiene que entrar si o sí, porque puede ser el definitorio.
Por ejemplo, recuerdo que cuando jugamos la Final de la Conmebol contra el Mineiro, el primer penal lo pateó en Negro Palma, y el último el Polilla Da Silva.
Dos cheques al portador.
Estaba sentado en mi silla, en la cocina, en el mismo lugar, frente al mismo televisor en que miro todos los partidos de Central, con misma ropa que me puse en jueves pasado para ir al Gigante, con el mismo paquete de pastillas en el mismo bolsillo izquierdo de la camisa, y con el cronómetro en marcha a partir del segundo tiempo (en el Gigante, no arrancó el reloj del Autotrol), y cuando escuché la lista, empecé a menear la cabeza.
Mi mujer me preguntó:
- Qué te pasa?
- Nada. Gaona lo erra.
- Callate amargo.
No contesté, para no amargarme más. Si me miden la presión en ese momento, tenía no menos de 30.
A medida que se pateaban los penales, y veía que ellos los metían uno detrás del otro, seguía meneando la cabeza, y mi mujer me decía:
- Teminala, parecés pecho frío.
Y llegó la gran cagada.
Me dí vuelta y le dije a mi mujer: “nunca me discutás en temas de fútbol”
Cuando el Chicho esbozó una sonrisa en respuesta a los silbidos de la torcida, el temor me aflojó los esfínteres:
“está todo cagado, pensé”. No me equivoqué.
Pero no tiene
en el segundo gol da un rebote boludo y la termina de completar el Oveja, cubriéndolo, para que agarre la pelota, en lugar de reventarla al costado y permitiendo que Grafite la meta.
En el penal fatídico. No sé que mierda es lo que quiso
hacer, frente a un gran arquero. No
Pregunta: Qué hicieron los pateadores que habitualmente no patean penales (Talamonti y Herrera)?
Respuesta: La reventaron al medio del arco.
Lo mismo que el Petaco, que siempre hace lo mismo y siempre la mete.
Pregunta: Por qué pateó Gaona, que después de Papa es el jugador mas discutido del plantel, a punto tal que está jugando porque su reemplazo se lesionó, dado que lo habían sacado por bajas actuaciones.
Pregunto: por qué mierda no pateó el Chileno?. O el Yerbatero? (es delantero, no?). O Emiliano Papa.? (tiene un furibundo latigazo de zurda, con el empeine)?
Esto es para Miguel Russo:
Aunque pueda parecer un reverendo hijo de puta por decirlo ahora Miguel, te lo tengo que decir:
Te lo dije. Te dije que nos íbamos a quedar afuera de la Copa por culpa del arquero, como ya nos pasó una vez con Tombolini.
Lo que nunca me imaginé era que no iba a ser por un blooper en el arco, sino por un blooper frente al arco.
Sin ninguna necesidad.
Sin ninguna necesidad.
Rubén Philipp