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Notas anteriores:

 

El orgullo de ser Canalla
Breve analisis del jueves
No entiendo al Sr. del Frade
Mantener la calma...

Todavía tenemos chances

No ligamos nada

Dice un viejo tango

Con el Sapito es otra cosa

Mantener la calma...

Los pelotudos y los papelitos
De Belgrano y la toalla

El Ángel y el Padre Ignacio

Los ladrones de gallinas

Recuperamos la alegría

Estamos mal, pero vamos... II

Todos con Don Ángel

Estamos mal, pero vamos bien

Es lo que hay

El Sr. Púa y el partido lugareño

Carta abierta a Víctor Púa

Nuestro Querido Chacho II

La trampa

El club de los pelados y la...

Los que buscan notoriedad

Los mediocres y los tramposos

A Rey muerto, Rey puesto

Una muerte anunciada

Estamos mal y vamos peor

Es hora de cambiar

¡Qué difícil es esto!

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La destrucción de Papa y las...

Cosas sin importancia

Analicemos el partido lugareño

¿Qué hay que hacer?

¿Y si el Rifle no llega?

Los jugadores y los periodistas

Carta a Miguel Russo II

Los arqueros y la obra de Dios

Gaona, Vitamina, Papa...

Nuestro querido Chacho

Un empate heróico

Esto no es Central

El amor y el Señor Equis

Caprichos y convicciones III

¿Tiempo al Tiempo o...?

¿Y si no traemos a nadie?

Un hito en la política

¿Será coincidencia?

La última vez que fuimos...

Lo prometido no es deuda

Un gol mal anulado...

Las críticas y los insultos

Recién empezamos y vamos mal

De caprichos y convicciones II

De caprichos y convicciones

Carta abierta a Miguel Russo

La actitud de Miguel A. Russo

El señor Frielsa

Críticas sí, pero bien fundadas

Al señor Equis

A los detractores

El Futuro de Russo y el nuestro

El hartazgo de Buqui

El Señor Timoteo

¿Promedio o descenso directo?

Tenía que estar Vitamina

El sector izquierdo

 

Por Rubén Philipp

Ay ! Pekerman

 

 

- 14.10.2005

Cuando el Sr. Frielsa abandonó, me invadió una gran alegría, porque por fin iba a poder volver a ver jugar a la Selección Nacional. Desde el vergonzoso fracaso en el Mundial de Corea-Japón, que no veía jugar a la albiceleste, porque me hacía mal ver jugar tan mal a tan buenos jugadores, dirigidos por el empecinamiento caprichoso de su conductor.

Estaba harto de ver a un equipo absolutamente desequilibrado hacia delante, que jugaba en treinta metros de la cancha rival, facilitando así la tarea defensiva de ellos. Un equipo al que le habían hecho creer que atacar es ir para adelante, cuando son cosas que no tienen nada que ver.

Celebré la llegada de Pekerman, dados sus antecedentes como Técnico de los Seleccionados Juveniles.

Empecé a dudar con el paso de los partidos, y dudaba más al ver los nombres de algunos de los convocados (Duscher, Facundo Quiroga, Scaglione, Heinze, Franco, Lux, Crespo, Poncio, Battaglia, Bernardi), y al ver que buenos jugadores estaban siendo utilizados en puestos en los que no rendían a su máximo nivel (Lucho González, Tevez).

Ahora, pueden pasar dos cosas: una, como en el Mundial 86, vamos con muchas dudas, pero teniendo el As de Espadas ganamos de punta a punta, o tenemos un fracaso peor que el de Frielsa.
Y quien es el As de Espadas en el 96?. Messi, sin ninguna duda.

De que juega Messi?. De lo que jugaba Maradona: llevando la pelota desde tres cuartos, y poniendo exactos pases-gol, o encarando él directamente en el área.

Respecto de la Selección de ahora, Pekerman debería tener en claro que, (como ya dije muchas veces), la diferencia entre los caprichos y las convicciones está en la inteligencia: los caprichosos no son inteligentes. Los inteligentes cambian sus convicciones cuando advierten que están equivocados y adoptan otras convicciones. Eso es crecimiento.

Ponerlo a Riquelme todos los partidos puede ser una convicción. Pero no ver que la velocidad de Riquelme es 70 Km por hora inferior a la del resto de los jugadores, transforma esa convicción en un capricho.

El hecho de que Riquelme no pierda la pelota aunque sea lento, no le da seguridad al equipo, porque cuando Román, después de darse vuelta dos o tres veces, después de correr para los costados o para atrás 20 o 30 metros, decide dar el pase, ya la defensa de los otros está recontraarmada y si son despiertos (como los uruguayos anoche, que jugaron el mejor partido de toda la clasificación), tienen todas las marcas tomadas es imposible crear la sorpresa, y menos por el lado de Crespo, que lo único que hace es picar al vacío, con uno o dos marcadores soplándole la nuca. Y si encima, el pase de Riquelme no llega bien, porque es largo o corto o alto o bajo, las consecuencias son que no le hacemos un gol ni al arco iris.
Otro capricho es ponerlo a Lucho González de volante de marca al lado del 5 (que puede ser Battaglia como anoche o Mascherano, o el Cuchu Cambiasso).

Lucho González es un jugador lento, de mucho dominio de pelota, y que anda muy bien, cuando juega en los último 30 metros de la cancha. Ponerlo atrás es desperdiciar sus mejores condiciones, porque no sabe marcar, igual que nuestro Emiliano Papa. Y a esta altura ya no aprende más.

De la observación de la lista de jugadores que a mi juicio no tienen nivel para estar en la Selección, se me dirá que la mayoría son ex - lepra y que hago eso porque soy un canallón sin remedio. Lo último es cierto, pero lo otro no. Los nombrados no pueden jugar en la selección porque no tienen nivel. El que sí tiene nivel para jugar de 8 y debería ser el 8 es Beluschi, que jugando mal, es mil veces mas jugador que Bernardi.

Otro capricho: Por qué jugó el Kily si está lesionado?. Ya estaba lesionado en el partido con Perú. Por qué no probarlo a Santana, que es un jugadorazo impresionante y la está rompiendo en Italia.
Otro capricho, éste compartido con Fríelsa: Por qué no los ponen juntos al Chelito y al Lucho, que son dos tipos que juegan de memoria y que se han cansado de hacer goles juntos?. Por qué se insiste con Crespo?. Cuántos goles ha hecho Crespo en los últimos diez partidos en que jugó y quienes fueron los rivales?

Son todas dudas y datos de la realidad que me hacen ver un futuro sombrío para la Selección, que tiene jugadores como para ser, campeón del Mundo o por lo menos finalista con los brazukas.


Rubén Philipp