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Por Rubén Philipp

Lo prometido no es deuda

 

 

 

 

- 14.11.2003

Termino de leer en el recuadro superior derecho de la página principal de canalla.com,  que nos (y digo "nos", porque como Socio Vitalicio que nunca dejó de pagar ni se atrasó en el pago de una cuota, creo ser uno de los dueños del Club, al igual que todos y cada uno del los socios), presentamos en convocatoria de acreedores.

Yo no recuerdo haber escuchado en la campaña electoral, de boca del Sr. Presidente ni de ninguno de los hoy integrantes de la Comisión Directiva, que al poco tiempo de asumir, se iba a llegar a ese trance. Si se dijo, no fue lo suficientemente claro porque yo no lo entendí.

Tampoco recuerdo que se hubiese prometido en la campaña hacer un gasto enorme y absolutamente superfluo para festejar nuestros genuinos 114 años de existencia (que son 114 y no 100 menos 2 igual a 98).

Si nuestra situación económico-financiera es tan mala que debemos presentarnos en convocatoria de acreedores, ¿de dónde sacamos la plata para pagar la fiesta?, me pregunto humildemente.

Coincido con los que dicen que no les gustan las banderas a rayas horizontales o con cruces azules sobre fondo amarillo, que parecen la bandera de Suecia (banderas también usadas por la hinchada bostera me permito recordar, y a la que no quiero parecerme en nada, de paso agrego).

La camiseta y el escudo de Central son azules y amarillos a rayas verticales. Nadie tiene el derecho ni la facultad de cambiar eso.

Podríamos eventualmente, llegar a discutir si sería conveniente, afinar o engrosar las rayas, o poner un motivo pequeño en alguna parte, pero nada más que eso.

No quiero parecerme a esos clubes que han llenado la camiseta de cubitos para disimular los que le brotan del pecho.

Por tanto digo, el cambio del diseño del escudo oficial del club es algo de tal importancia en mi opinión, que escapa a las atribuciones del cualquier Comisiòn Directiva (de esta, de las anteriores, y de todas las que vengan).

Las fábricas de autos o de heladeras, a veces cambian la marca o sacan una marca o un logo nuevos.

¿Saben por qué?.

Porque al dueño se le da la gana.

Rosario Central es una Institución que perdura y perdurará en el tiempo y por eso, no tiene dueño. Tiene personas que ocupan cargos electivos y que la dirigen, y una masa humana inmensa que acompaña y grita y sufre y goza.

Los señores dirigentes deben comprender que son nada más que eso: dirigentes.

De ninguna manera son los DUEÑOS de la Institución, y por tanto, están allí, porque la familia canalla los puso temporalmente en ese puesto de trabajo. Para dirigir sus destinos y no para cambiar sus colores o la forma y dibujo de los mismos.

Rechazo totalmente el cambio en el escudo, y protesto enérgicamente por no haber sido informado, junto con toda la inmensa legión canalla, durante la campaña electoral, que se iba a presentar al Club Atlético Rosario Central en Convocatoria de Acreedores.


Rubén Philipp