Por
Rubén Philipp
De caprichos y convicciones II
- 19.08.2003
Creo que la mayoría de los medios, y de los amigos que opinan en este lugar, han sido un poco duros con el equipo.
Me parece que primero que nada, debemos hacernos una composición de lugar, y analizar cuáles son las diferencias entre este Central y el del torneo pasado.
A ver, se fueron:
- el Cata Díaz (el mejor defensor central de la Argentina, pero por muy lejos)
- el negro Quinteros (uno de los mejores, sino el mejor, 5 de la Argentina, reconocido ayer en Paso a Paso, por los periodistas porteños, como el mejor jugador, sin ninguna duda, de Independiente).
- El Chelo Delgado y el Lucho Figueroa, que compusieron la mejor dupla ofensiva del fútbol argentino del torneo pasado y una de las mejores de varios años a esta parte.
Es decir, falta el 36,36% de los mejores titulares.
Quiénes los reemplazaron?
Al Cata, el Oveja Talamonti, un muy buen jugador, pero que no tiene los quilates ni la experiencia, ni la velocidad y el timing del Catamarqueño. Al Negro, otro muy buen jugador, Mariano Herrón, al que le falta fútbol, y complementarse son sus compañeros. No es lo mismo haber jugado 30 partidos en primera junto al Mellizo por un lado y a Vitamina o Messera por el otro, que tener 2 horas de práctica y dos partidos junto a los nombrados.
Esto otorga la ventaja de saber dónde está ubicado el compañero, hasta por instinto, sin levantar la cabeza. Para que Mariano Herrón logre la complementación del Negro con sus compañeros le faltan por lo menos 10 partidos más.
Y a el Chelo y el Lucho, los reemplazaron dos jugadores de las inferiores a los que le pesó demasiado la responsabilidad. Y después, fueron Belloso y el Yerbatero, a los que les falta lo mismo que a Herrón: fútbol y minutos en la cancha con los compañeros.
Pero todo eso que nos falta, se consigue con partidos. Es decir, no nos falta calidad. Nos falta tiempo. Y eso se logra trabajando y jugando. La calidad no se logra. Se nace con ella.
Respecto del Título sobre caprichos y convicciones, debo decir que la diferencia que existe entre un capricho y una convicción, es la misma que existe entre la viveza y la inteligencia.
Russo no es un vivo. Es un tipo inteligente.
Pero a veces, Miguel Russo, me hace subir la presión arterial, por la insistencia que pone al mantener en la cancha a jugadores que no están a la altura de sus antecedentes, teniendo en el banco a otros que vienen jugando bien. Y me refiero concretamente al caso de Ezequiel y Vitamina. Al igual que en partido contra Boca, creo que Ezequiel debería haber salido a los 30 minutos del primer tiempo, y haber entrado Vitamina, que viene jugando muy bien desde hace por lo menos diez partidos.
Sin embargo, nobleza obliga, debo reconocer que dije lo mismo respecto a Messera casi todo el torneo pasado, y hoy Mariano la está rompiendo.
Es por eso (entre otras cosas), que Miguel Russo es el Técnico de Central y yo sólo soy un gil que escribe lo que piensa.
Párrafo aparte para el Petaco: Impresionante nivel de Carbonari. No pierde un anticipo. No pierde un cabezazo en la marca. No pierde una marca (a pesar de su lentitud). Compensa la notoria dificultad que tiene para darse vuelta rápido, con una noción del timing destacable.
No entrega mal una pelota. Cercado por dos rivales, simpre entrega bien, y cuando la revienta, no la tira afuera. Está ahora mucho mejor que cuando se fué a Inglaterra. Felicitaciones al Petaco (y a Russo, dobles, porque lo trajo de vuelta.)
Rubén Philipp