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El sector izquierdo

 

Por Rubén Philipp

La trampa

 

 

 

- 20.07.2004

Es la segunda oportunidad en que me llega un mensaje del Sr. Del Frade (a quien no conozco), en el cual se compara a la situación de Central con la de la Argentina, y al gobierno anterior de Central con el de Menem. La primera fue en la Asamblea de la Convocatoria. Aclaro por lo demás, que me declaro antimenemista acérrimo.

Creo que en el discurso del Sr. Del Frade hay un componente ideológico que le quita valor a su muy bien escrita nota.

Creo que ese equivocado punto de vista ideológico, sumado a muchas de las cosas que correctamente apunta el Sr. Del Frade, son responsables de que la Argentina hoy esté como está.

Cambiar las cosas que están mal es una de las imprescindibles acciones a llevar a cabo. Pero ese cambio será inútil de toda inutilidad si no se cambia también el punto de vista ideológico.

Antes de seguir quiero dejar bien en claro que no voté a Scarabino, como ya lo dije muchas veces en canalla.com. No porque pensara que la continuidad de lo anterior era la solución sino porque no me gusta que me mientan.

En una reunión partidaria, antes de las elecciones le pregunté, en público, al Sr. Presidente, que iba a pasar con Carlos Griguol y Aldo Poy, y la respuesta, luego de algunos segundos de silencio fué "Don Angel (quien, a la sazón, se encontraba sentado a su lado), se hará cargo de todo el fútbol de Central".

Le pregunté concretamente si se los iba a despedir, y me repitió la respuesta. Es decir, no tuvo las agallas de reconocer que los iba a echar. Y mucho menos que los iba a echar de la forma en que lo hicieron, que para ser suaves, diré que si se hubiese tratado de dos empleados cualesquiera, fue poco cortés pero que, tratándose de quienes se trataba, fue miserable.

El correr del tiempo me ha dado la razón. No me gusta la forma en que Scarabino maneja las cosas. Para muestra basta un botón: el episodio de “los mediocres son reemplazables”, me libera de mayores precisiones.

Yendo al punto: Es cierto que otra vez la CD confía en inversores. Hasta donde yo veo, no son los mismos que antes, y tampoco la forma es igual. Ni siquiera es parecida. Comparemos la venta de Ezequiel González, Luciano Figueroa y César Delgado, con la venta de Germán Herrera por citar sólo un caso. Por lo tanto, decir “Central vuelve a confiar en inversores”, es confuso. Deliberadamente confuso, en mi opinión.

Yo le pregunto al Sr. Del Frade: ¿De qué otra forma podría Central conseguir el dinero para afrontar el déficit de caja mensual que tiene? Todos queremos reforzar el equipo en los puestos en que hace falta. Todos queremos un Nueve que haga 15 goles por año. Pero ¿de dónde se va a sacar el dinero para pagarlo? ¿De qué otro lugar que no sean los “inversores”?

Y me apresuro a decir, que la otra solución, es una masiva conscripción de Socios, que esta CD aún no ha hecho, perdiéndose la magnífica oportunidad que brindaba la buena campaña del torneo anterior y la mejor que hicimos en la Copa.

Grave, gravísimo error de Scarabino y su gente.

Pero ahora, que empieza el otro torneo, ¿qué hacemos? ¿Jugamos con Galloni en el banco y un equipo de pibes? ¿Cómo hicimos con Teglia? ¿Y si nos vamos al descenso?

Por otro lado, no estoy de acuerdo en formar ninguna Comisión Fiscalizadora, por la sencilla razón, de que no está en los Estatutos. Y si estuviera en los Estatutos (pido perdón por mi ignorancia), en la Asamblea del 30 de Julio la CD deberá explicar por qué no está formada.

Uno de los principales (si no el principal), problemas de esta sociedad, es que no respeta la ley y no respeta los contratos firmados. Los Estatutos del Club es un contrato que todos los socios aceptamos implícitamente al unirnos al club.

Si no nos gusta, entonces cambiemos los estatutos, por la vía en que los mismo Estatutos preveen. Por ninguna otra.

Lo que no se puede hacer es poner a funcionar a algún organismo por fuera de la ley, dándole una pátina de legalidad y de legitimidad, al producto final.

Me gustaría preguntar también al Sr. Del Frade, que quiso decir con “Si no Central seguirá el camino de las empresas del Estado”. Esta expresión tiene varios significados. Por ejemplo, las Empresas del Estado privatizadas tenían un montón de empleados que no hacían nada. YPF, por ejemplo tenía 65.000 empleados. Hoy Repsol (ex YPF), tiene 5.000, y produce 4 veces más que antes. Ergo, había 60.000 que no hacían nada. Si le preguntamos hoy a alguno de los 60.000 opinará como el Sr. Del Frade: estábamos mejor antes.

El mismo caso es el de la Ex Entel. Si la opinión de los despedidos es la que cuenta, tiene razón Del Frade. Pero ¿por qué no le preguntamos a todos los que usamos teléfonos celulares, entre los que se encuentra seguramente el Sr. Del Frade, cuando estábamos mejor?

La conclusión es que no hay comparación posible entre lo que sucedió con las privatizaciones, que fueron todas mal hechas, porque se regalaron activos que se podrían haber vendido bien, pero cuyo resultado en muchos casos fue excelente para toda la población argentina. Digo que no hay comparación posible, porque en el caso de Central, si no se hacen bien las cosas, podemos irnos al descenso o desaparecer, como casi le pasó a Temperley o a La Florentina.

No creo en las democracias asambleísticas o las democracias en las que las decisiones son tomadas por turbas violentas.

Hay caminos institucionales que se deben recorrer al milímetro. No se puede hacer otra cosa.

Lo que sí se puede hacer, en la Asamblea del 30 de Julio, primero es ir, después pedir la palabra, y pedir, exigir si se quiere, a la CD que haga ya la conscripción de Socios, sin esperar mas a nadie que brinde tarjetas de créditos, viajes al caribe o cualquier otra clase de estupideces marketineras.

Hay que hacer la conscripción de socios ya, apelando al alma y al corazón canalla. Y el que no se haga socio porque no le dieron la tarjeta de crédito, que se vaya al Club de Pingüinos del Laguito. Ahí lo dejan entrar gratis.

Además, se le debería pedir al Sr. Scarabino que sea mucho, pero mucho más cuidadoso con las personas que integran la galería de próceres de Central, como Griguol, Poy y Russo. Que sea respetuoso con los jugadores, les gusten a él o no. Por ejemplo: si el Negro Quinteros no era del paladar de la CD, se lo debería haber llamado y habérselo dicho en la cara, y despedirlo con un “muchas gracias” y un apretón de manos.

No despedirlo con un telegrama.

Y al resto de los socios, que van a ir a la Asamblea les digo que nos guste o no, esta CD fue votada por la mayoría de los socios, y por lo tanto, aunque no nos guste, hay que aguantarla hasta que se le cumpla el mandato.

Pero también hay que decirle a la CD (me voy a ocupar personalmente de hacerlo), que fueron votados por la mayoría. No por todos los socios, y que por lo tanto, no tienen derecho a hacer cualquier cosa.

Para terminar, vuelvo a denunciar lo falso de las comparaciones con el puerto, la Junta Nacional de Granos o el Ferrocarril.

El puerto no es mas el que era. Ahora es mejor, y además, hay un montón de puertos más que antes.

¿Cuándo ganaban mas plata los empresarios chicos y grandes del campo? ¿Cuándo estaba la Junta Nacional de Granos o ahora que no está más?

El Ferrocarril, no es más el que era. Ahora es la décima parte pero sigue consumiendo dos millones de pesos por día de subsidios. Como antes. No porque las privatizaciones fueron una maldita acción del demonio extranjero que nos quiere colonizar, sino porque fueron mal hechas.

Esto y termino: cómo carajo hacen los chilenos para tener el país que tienen siendo 14 millones de tipos viviendo arriba de una piedra que lo único que ofrece es cobre y madera.

La mortalidad infantil en Chile es la mitad de la de la Argentina. Hoy, el estado chileno está poniendo agua potable, que llevan por cañerías desde las ciudades, en el campo.

No es Suiza. Es Chile.

Esos son los ejemplos a imitar. Tanto en la Argentina como en Central. No el ejemplo del palo y la capucha.

 


Rubén Philipp