¿Que te pareció?
Notas anteriores:
El club de los pelados y la...
La destrucción de Papa y las...
Analicemos el partido lugareño
Los jugadores y los periodistas
Los arqueros y la obra de Dios
De caprichos y convicciones II
Críticas sí, pero bien fundadas
Por
Rubén Philipp
El Sr. Púa y el partido lugareño
- 24.08.2004
Tuve que reescribir esta nota, ante la bomba informativa que representa la renuncia de Víctor Púa.
Debo decir que este hombre me ha provocado una de las decepciones más grandes de toda mi vida. Ni en la peor de mis pesadillas, lo creí capaz de semejante cosa.
Es decir, a pesar de ser uruguayo, lo creí un conocedor del fútbol de Argentina en un nivel lo suficientemente alto como para entender que Central no es para flojos, y como para no creerlo capaz de semejante papelón.
Veo que me equivoqué. Le doy la razón a todos los que ayer lo puteaban a la salida de la cancha y a todos los que haciendo señas de mujer embarazada y la de salida, indicando que pedían que Púa se vaya.
El párrafo escrito en la nota que tenía preparada para hoy, y que acabo de borrar, les pedía a todas esas personas que tuvieran paciencia, que no sean como los pechos que silbaron a su equipo de superestrellas en el debut.
Me equivoqué.
Tenían razón en reputearlo a Púa.
Mi nota decía que todos los medios a sueldo del Capitán Hielo, estaban diciendo ayer que Púa había dicho que se iba.
Yo decía que si lo dijo, que se fuera ya. Ahora. Hoy mismo. Y si no lo había dicho, que no escucháramos, ni leyéramos, ni viéramos a toda esa cohorte de mercenarios a sueldo, que eran capaces de decir cualquier cosa por un plato de lentejas.
Bueno. Sin leer mi nota no publicada, me hizo caso. Ruego a los amigos que pudiera tener el Sr. Púa, que lo convenzan de que se vaya esta misma noche de Rosario. Y que se lleve un mensaje para todo el pueblo hermano de Uruguay: Central no es para flojos.
A partir de mañana, Víctor Púa deberá ser un mal recuerdo para la hinchada del más grande. Y le sugiero a la CD, que le pague por los servicios que prestó. Ni un peso más. Quiero decir, que le paguen por punto ganado. Exactamente eso.
Respecto del partido lugareño, debo decir que alguna vez tenían que ganar los pechos. Que no es el fin del mundo, y que no jugamos tan mal.
No nos bailaron, y así como se perdió se pudo haber ganado o empatado y que cualquiera de estas dos hipótesis, no hubiera sorprendido a nadie si se hubiesen dado.
Si alguien tiene responsabilidad en el resultado, más allá de los dos groseros errores que cometió el Petaco en el gol, es el ex técnico, porque mandó al equipo demasiado atrás.
Esa es la razón por la cual durante muchos minutos del partido la pelota rebotaba en nuestra defensa y caía en el medio, donde no había jugadores de Central.
Eran 3 o 4 leprosos que la bajaban y manejaban a su antojo porque no había nadie para disputarla. Estaban todos atrás, con la excepción de Villa o Vitti o los dos, que estuvieron muy bien marcados por los dos centrales pechifrescos.
Otra de las razones, es el penal evidente que no le cobró al Chacho y el dudoso que no le cobró a Vitti.
Le quiero decir desde acá a toda la cohorte de alcahuetes del Capitán Frío, incluyendo a algunos porteños, que lo de Vella y el Chacho es penal, porque Coudet ingresa al área con la pelota dominada y la posición ganada y Vella pone su mano izquierda sobre el hombro derecho del Chacho, porque ya no tenía forma de pararlo.
La mano y el brazo totalmente separados del cuerpo. Y empujando. Es penal y el que no sabe eso, que se dedique a comentar partidos de bochas.
Otro punto que quiero marcar es lo equivocado de la respuesta que motivó mi nota anterior titulada “Carta Abierta a Víctor Púa”.
Yo marqué el lunes, cuando escribí la nota que fue publicada el jueves, (por un error en el correo como pueden atestiguar los editores de la página), que debían salir Meloño, Zapata y no jugar Papa de marcador.
No me equivoqué en nada, porque Ojeda atajó espectacularmente bien, y Carbonari lo hizo correctamente, mas allá de los errores marcados en el gol.
No comparto que Carbonari está muy lento. Está como siempre. Carbonari es lento, muy lento, pero está como siempre, y compensa su lentitud con su experiencia y ubicación, y no hablemos de la pegada.
Y en cuanto a Papa, jugó de marcador, no lo hizo mal, lo cubrieron bien entre Talamonti y Borzani. Lo del doble cinco fue una variable inteligente para ayudarlos tanto a Papa, cuanto al Chacho.
Pero insisto en que Papa no debe jugar de marcador, porque por ejemplo, esa responsabilidad lo hace equivocarse cuando llega al final. Creo que Emiliano da el pase adentro o atrás y no desborda, para no quedar muy desairado, si falla la jugada y poder volver. Hay que sacarle la responsabilidad de tener que volver a marcar, y veremos a un jugador excelente.
No nos podemos quejar mucho del árbitro, porque si bien no nos dio dos penales a favor, tampoco lo echó a Borzani y a Ledesma en la primera amarilla que tuvieron. En los dos casos, era roja directa en mi humilde opinión.
La segunda amarilla de Ledesma, para mí no era falta. Le saca la pelota limpia y después lo voltea con el pie contra el suelo. No es foul.
Es decir, Bassi es un mal árbitro. No creo que lo haga a propósito. Es lo que le sale.
Ahora el técnico que asuma, debe hablar con Borzani seriamente, o si no, que juegue Faurlin, porque aquél es candidato a roja en cualquier momento. Contra Arsenal, le perdonaron la vida, porque a los 20 minutos estábamos dos a cero abajo.
Por otro lado, estoy escuchando que Hugo Galloni no aceptó hacerse cargo de la Primera, y que lo obligaron a salir a la cancha contra Quilmes.
Si eso es así, le tiene que explicar sus motivos a los socios y después se tiene que ir.
Estoy diciendo lo mismo que respecto a Púa: Central no es para cagones.
Y hoy menos que nunca.
También me quiero adelantar a decir que no me gusta don Angel como técnico. Aunque salgamos campeones del mundo y me tenga que tragar esto, escrito con letras de hierro sobre cartón corrugado.
Respeto a Don Angel, tanto como he respetado a mi padre. No me alcanzarían diez hojas para describir todas sus virtudes.
Pero cada cosa en la vida tiene un tiempo y una oportunidad. Yo no creo en los que estudian medicina a los setenta años, o tiene hijos a los ochenta.
Prefiero que asuma el Negro Palma o Cuffaro Russo, y ruego que no sea cierto que Hugo Galloni dijo que no.
Rubén Philipp