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Notas anteriores:

 

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De caprichos y convicciones II

De caprichos y convicciones

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El sector izquierdo

 

Por Rubén Philipp

De caprichos y convicciones III

 

 

 

 

- 26.01.2004

He dejado pasar un par de días desde los dos golazos del Lucho jugando para el equipo del Gélido, para que se me pase un poco la bronca que tengo, con el objeto de no decir lo que no debo.

Por qué bronca si Lucho demostró que puede jugar y que es el que hace falta junto con el Chelito?. Porque que no es posible que todo el pueblo argentino tenga que seguir aguantando los caprichos de una persona que es evidente por sus actitudes, que no está en sus cabales.

Afortunadamente es manso.

El viernes 16, lo saca al Chelito y lo pone al gélido Mauro. Cuando casi me da un ataque es cuando a los tres minutos de esto, saca a otro y lo pone al Lucho, para que juegue separado del Chelito.

No sólo los medios canallas y los rosarinos de toda bandería, sino todo el ambiente del fútbol de Argentina pide a gritos que jueguen el Lucho y el Chelito juntos.

Y este tipo es el único que se niega. ¿Puede ser posible que además de todos los problemas que tiene esta sociedad, este obcecado, le niegue la alegría que podría este pueblo disfrutar?.

Me levanté de adelante del televisor y me fui a putear afuera por que si no lo rompo a patadas.

Este viernes, mismo televisor, mismo lugar, tengo que seguir sufriendo al ver que el pechofrío mayor, pone a cuatro delanteros, desequilibrando a todo el equipo y tomando el clarísimo riesgo de que nos goleen de contra.

Algunos de los presentes y algunos periodistas alabaron esa decisiòn. "Qué huevos que tiene, decían".

Más que exceso de huevos yo lo que percibo es falta de cerebro, porque no era necesario desequilibrar al equipo. Con ponerlo al Lucho al lado del Chelito alcanzaba como se demostró después.

Después vinieron los goles, que en dos minutos demostraron que todo el mundo tenía razón y que el equivocado es él.

Hay mucha gente que dice que es un buen técnico, muy trabajador, y muy serio. Serio es. Yo nunca lo ví reírse.

Trabajador es. Igual que los burros. ¿Alguien vio alguna vez a algún burro vago?. No, ¿verdad?.

Lo que sí todo el mundo ha visto, aunque mas no sea en dibujos, es a algún burro empacado y al dueño tratando de moverlo.

Así se comporta el Gélido. Como los burros.

Hay gente que dice que tiene convicciones y que debe respetarse a las personas con convicciones. Comparto eso. Pero una cosa son las convicciones y otra muy distinta son los caprichos. La diferencia, el delicado límite, entre las convicciones y los caprichos se llama inteligencia, cosa de la que este sujeto pechofrío carece.

Después, escuchar las explicaciones de "que el equipo tiene una gran caudal ofensivo que no logra materializar". Este disco rayado lo estoy escuchando desde hace 5 años. La misma tonta explicación "la pelota no entró. Perdimos muchas oportunidades. Fuimos superiores al rival".

No es hora de que alguna autoridad investigue porque los equipos del Gélido no pueden materializar el caudal ofensivo, o porque si siempre somos superiores al rival, los partidos claves los perdemos o los empatamos.

POR FAVOR, QUE LO RAJEN A ESTE AMARGO, Y QUE VUELVA A DIRIGIR A LAS NIÑAS DEL PARQUE PARA QUE CUANDO LE HAGAMOS CUATRO SE TERMINE DE DEMOSTRAR QUE ES UNA MENTIRA.


Rubén Philipp