WebRing Canalla | | Acerca de este sitio

¿Que te pareció?

columnas@canalla.com

 

 

 

 

 

Notas anteriores:

 

Es hora de cambiar

¡Qué difícil es esto!

Ya me parecía...

La destrucción de Papa y las...

Cosas sin importancia

Analicemos el partido lugareño

¿Qué hay que hacer?

¿Y si el Rifle no llega?

Los jugadores y los periodistas

Carta a Miguel Russo II

Los arqueros y la obra de Dios

Gaona, Vitamina, Papa...

Nuestro querido Chacho

Un empate heróico

Esto no es Central

El amor y el Señor Equis

Caprichos y convicciones III

¿Tiempo al Tiempo o...?

¿Y si no traemos a nadie?

Un hito en la política

¿Será coincidencia?

La última vez que fuimos...

Lo prometido no es deuda

Un gol mal anulado...

Las críticas y los insultos

Recién empezamos y vamos mal

De caprichos y convicciones II

De caprichos y convicciones

Carta abierta a Miguel Russo

La actitud de Miguel A. Russo

El señor Frielsa

Críticas sí, pero bien fundadas

Al señor Equis

A los detractores

El Futuro de Russo y el nuestro

El hartazgo de Buqui

El Señor Timoteo

¿Promedio o descenso directo?

Tenía que estar Vitamina

El sector izquierdo

 

Por Rubén Philipp

Estamos mal y vamos peor

 

 

- 26.05.2004

Estoy escuchando en la radio, en este frío y lluvioso 25 de mayo, un reportaje a Gustavo Alfaro, actual Técnico de Quilmes, negando haber tenido una reunión con dirigentes de Central, aunque aceptando que vino a Rosario.

No tuvo más remedio que hacerlo porque lo vieron en la estación de servicio del peaje de General Lagos, tomando un café.

No dijo a qué vino. Eso ocurrió a la mañana. A la tarde, escuché también que estuvo dirigiendo la práctica con los futbolistas de la institución para la que trabaja. Es decir, vino y se fue en el día. Lloviendo manejó 600 Km.

En lo personal, Gustavo Alfaro me parece un tipo serio, lo cual en el ambiente del fútbol profesional argentino, “no es poco”, como reza un viejo refrán español.

Desconozco, no me consta que sea cierto, que hubo reuniones con dirigentes de Central. Pero la información periodística de que sí hubo una reunión, ya trascendió a la mañana

Ayer escuché que el nombre del futuro técnico de Central es el de Ariel Cuffaro Russo. Otro buen tipo, y de nuestras entrañas canallas.

No me molestan los nombres. Lo que me molesta profundamente son las formas. Los modos.

Desde acá, le hago un pregunta muy simple a toda la Comisión Directiva de Rosario Central, incluyendo y empezando por su Presidente:

Por qué. Cuál es la causa. Cuál es la maldita y secreta razón, por la que no se lo llama hoy al Sr. Miguel Angel Russo, actual Técnico de Rosario Central y se le dice:

Sr. Russo: Rosario Central está como Ud. bien sabe en una situación difícil. Queremos que siga, pero le podemos pagar tanto (no es necesario publicar la cifra).

El Sr. Russo dirá sí o dirá no.

Y listo. Fin de la historia. Todos el mundo, los jugadores, los hinchas los socios, los directivos todo el mundo sabrá a qué atenerse.

Y si Miguel se va porque no le convenimos económicamente, lamentaremos profundamente su ida, y nos dedicaremos a buscar un reemplazante.

La vez anterior que Miguel se fue al Salamanca, el manejo fue parecido, es decir, empezaron las reuniones semi-secretas con posibles futuros técnicos.

Las llamo reuniones semi-secretas porque son secretas, pero alguien se encarga de que trasciendan a través de los medios de comunicación, con la evidente intención de enviarle un mensaje a Russo.

El mensaje es muy corto. De una sola palabra. Dice ”Andate”.

La vez anterior Russo se fue.

Se merece Russo que se lo trate de esa manera? Se merecían Aldo Poy y Carlos Timoteo Griguol, irse de Central de la forma en que se fueron.

Se merece este plantel de jugadores, que hicieron enmudecer al legendario Morumbí repleto de torcedores, que los dirigentes no los acompañen cuando se juega de visitante?

No estoy de acuerdo con que se manejen así las cosas. Se puede hacer perfectamente lo mismo, pero dando la cara. De frente.

Y cuando digo dando la cara, me refiero tanto a los protagonistas (Dirigentes, técnico y jugadores), cuanto a la hinchada.

Digo, no somos nenes de cuatro años, para que nos cuenten el cuento de Caperucita y el Lobo.

Queremos saber que es lo que está pasando con nuestro primer equipo. Qué futuro nos espera?.

Hace algunos meses, cuando los echaron miserablemente a Poy y Griguol, dije “recién empezamos y vamos mal”.

Meses después debo decir, “hace rato que empezamos, vamos peor y todavía no hicimos nada”.


Rubén Philipp