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Cabeza fría y corazón caliente
Por
Juan Pablo Olmedo
En la cancha, el reflejo de la institución
- 02.11.2005
El domingo en la cancha tuve los mismos sentimientos que el viernes en la Asamblea. Porque los que piensan que la reforma del estatuto es un tema menor están totalmente equivocados. El viernes se definió el Central de los años por venir. La pregunta que me hacía en esos dos momentos era ¿dónde están llevando a mi querido Central?
El viernes veía como en tantas otras Asambleas vesquistas no se dejaba hablar a quienes tenían posiciones distintas a la CD. El presidente incumpliendo sus atribuciones de mantener el orden y echar a los pocos revoltosos. Frases inmundas como que la mayoría gobierna y la minoría acompaña. ¿Será por eso que el señor presidente mintió descaradamente en su campaña? Elevando como uno de sus bastiones la participación de la minoría en la CD. La reforma finalmente salió como quería el Presidente sin participación de las minorías, con restricciones a la vida democrática en el club, con un Tribunal de Disciplina y Sindicatura electos junto a la CD y por consiguientes dependientes de esta.
Muy lejos del espíritu de los fundadores de nuestro Central.
Muy cerca de la conveniencia de quienes quieren hacer uso del poder para mantenerse en sus puestos. De esos que no tienen argumentos para debatir ideas y usan la descalificación como antídoto. De esos que tienen un kioskito en Central. De los que reciben la plateíta o las entradas para revender, levantadores de mano. De los dirigentes que en estos últimos treinta años han hecho de Central lo que quisieron. Todos estos que se autoproclaman que “caminan los pasillos de Central”.
Muy lejos del compromiso de los fundadores o de Federico Flynn.
Y después pretendemos un equipo ganador en la cancha. Central parece un sálvese quién pueda. Aquel se aferra al pedacito de campo de juego que le toca, no traba la pelota como si fuera la última porque a lo mejor lo venden y si alguno osara putearlo no le importa, total alguno se encargará de cagarlo a trompadas. Otro tendrá siempre una excusa a mano, el poco tiempo de descanso, el referí maldito, los lesionados, mientras tanto sigue agarrado a un puesto que le queda inmenso. Repasen quienes fueron los “ganadores” en la Asamblea en el párrafo anterior y se completa el cuadro del sálvese quien pueda.
Es una cuestión de compromiso. Se que todos los que estuvimos en la Asamblea y no tenemos nuestro interés creado, ni queremos tenerlo más allá de la grandeza de Central. Sabemos la parodia que significó la Asamblea, como todas, a lo que nos estamos acostumbrando. También se de todos los que sentimos vergüenza de nuestro equipo contra Tiro, San Lorenzo, River y Gimnasia, a lo que también nos estamos acostumbrando. Todo se revierte con el compromiso por un Central grande por encima de las mezquindades individuales. ¿Algún día será posible? Deseo más que nada en el mundo verlo realizado. Pero hoy estamos a años luz de distancia y nos alejamos cada día un poquito más.
Juan Pablo Olmedo
Socio nº 77022