Enviale un mail al creador del Reporte Canalla: Andrés Ponte
Cambalache
Lejos han quedado aquellos Reportes soñadores que viajaban por sudamérica.
Recuerdos de noches épicas.
Gozar y gozar sin parar.
Jugar Domingos, Miércoles, Domingos, Jueves. Jugar y jugar y jugar.
Ver a Central ganar, ver a Central perder.
Ver jugar a Central, lo que mas queremos. Lo que siempre nos mueve el piso.
Hoy la realidad nos pega duro.
Todo parece atado con alambres.
Adentro y afuera de Central.
Y vivimos buscando culpables. Queremos que alguien pague por los profundos pozos que tiene el camino que transitamos.
Es el Presidente ?? O el Diputado ?? O el Senador ?? O el Sindicalista ?? O el Jugador ?? O el Tesorero ?? O el Secretario ?? O es el Juez ??
La letra que nos regaló Enrique Santos Discépolo podría haberse escrito ayer, o la semana pasada. Sin embargo fue escrita en 1935.
El presente no es culpa de los actores de turno.
Es culpa que durante 67 años, la letra de Cambalache haya tenido plena vigencia.
Dios quiera que allá por el 2050 no sigamos recordando Cambalache y cantando Volver a Empezar.
Pero la verdad es que siempre esperamos que Dios o un Nuevo Año hagan que nuestra vida sea mas linda. Y así estamos siempre trabados.
Vamos a ser nosotros quienes le hechemos mano a la cosa.
Asi que CANALLAS....a levantarse y andar. Nadie nos va a regalar nada.
Somos quienes tenemos la responsabilidad, dentro de nuestro querido Rosario Central, de enterrar a Cambalache para siempre.
Basta de quejarnos. Basta de buscar culpables. Vamos a trabajar para construir al Central que queremos.
De yapa y como bonus track....la letra sagrada...la que espero algún día, no volver a cantar.
Sean felices...por que son canallas...pero ojo...que la felicidad en gran parte depende de uds mismos.
Cambalache
Letra y Música: Enrique Santos Discépolo (1935)
Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé...
(¡En el quinientos seis y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos, valores y dublé...
Pero que el siglo veinte es un despliegue
de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo todos manoseaos...
¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador!
¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...
¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches
se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia contra un calefón...
¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!...
El que no llora no mama y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás! ¡Dale que va!
¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar!
¡No pienses más, sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...