Por
Fernando Corvalán
¡Vaya partido!
- 03.11.2003
Faltaban 45 minutos para que empiece el partido y empezamos a llegar a nuestra "tribuna" en el Tango.com.
Cuando llegué, ya estaban Arístides, su hermana Araceli y su novio Pablo, inmediatamente, llegaron Hernán, Gustavo y Damián, cada uno con sus parejas, llegó también Gaby, un uruguayo hincha de Nacional convertido al "canallismo", íbamos llegando y los saludos, abrazos y demostraciones de alegría, se sucedían como cada vez que dos o más Canallas se encuentran para ver un partido del Nuestro. También llegó una familia capitaneada por el "Tigre" con su hija, mujer y hermano, amigos de Gustavo, y como no, el incombustible Ernesto, pero esta vez sin su hijo. Faltó Marcelo y algún que otro Canalla, que a saber que "compromiso ineludible" les impidió venir a alentar a Central.
Cuando Baldassi vio que estábamos "todos" pitó el comienzo del partido, y como era de esperar, los Cerveceros salieron a muerte, presionando en cada centímetro cuadrado del verde de Arroyito, y sin importarle nada, inclusive paraban a los Canallas a patada limpia, en pocos minutos Quilmes ya tenía un jugador amonestado.
Hernán estaba sorprendido de como corrían los Cerveceros, Gustavo gesticulaba y trataba de ordenar el equipo en el campo, yo insistía que por el medio lo tendríamos mal, y contagiados por el ambientazo del Gigante, todos alentábamos como siempre.
Los minutos pasaban y la presión a la que eran sometidos
los Canallas, poco a poco se iba diluyendo, retrasando sus líneas y jugando abiertamente
al contragolpe, que por cierto con ésta táctica nos pegaron un par de sustos
de infarto, porque si esta gente nos metían uno, todo hacía indicar que empatarles
iba a ser más difícil que sacarle una muela a un Piel Roja sin anestesia...
pero entre la sólida defensa de Central capitaneada por el Petaco y secundado
por el Oveja, con la solvencia de
Y el mayor problema para nosotros era que ellos también seguían con la valla en cero, todos sabíamos que tenía que llegar, pero no llegaba, la cancha estaba inclinada desde el medio campo, pero había un muro en la línea del área, sin pestañear seguíamos el transcurso del monólogo de Central, vibrando con cada intento...y viendo como el Vita y el Equi se ponían el equipo al hombro y le daban para adelante sin descanso, ayudados por la derecha y por la izquierda por el Loncho y Papa, apoyados desde atrás por un inconmensurable Herrón, y con Messera trabajando y mejorando minuto a minuto.
La tensión estaba a tope, termina el primer tiempo, cero a cero.
En el entretiempo, buscábamos de relajarnos un poco, imposible, cada uno de nosotros "planificaba" el segundo tiempo de una manera diferente.
Cuando Baldassi vio que salían Ernesto y Pablo del baño, comprobó que estábamos listos para la segunda parte, y mientras yo me comía una empanada, dio comienzo la segunda parte, por como se planteó Quilmes el segundo tiempo, es decir, los diez jugadores colgados del travesaño menos el arquero, parecía que iba a ser más difícil que en el primer tiempo.
Los ¡huyyyy! se sucedían incesantemente, Central jugaba con la pelota al piso, y ellos la reventaban cuando y como podían, y aunque sufríamos con los pelos de punta, podría decir que disfrutábamos, porque estábamos viendo a Central, y los Canallas somos así...
¡ahora, ahora!... ¡Herrera sólooooooo!.. ¡huyyyyy! ¡no puede ser !, ¡es increible!, ¿cuando va a entrar?, el tiempo pasaba, no podíamos meterla y encima ellos, nos asustaron un par de veces, ¡el Petaco tiraaaaaaaa!! ¡se descuelga del travesaño uno y la saca de la línea! el milésimo ¡¡huyyyyyyyy!!, ¡madre mía! ¡ya llega!, falta poco, decía el "Tigre", ¡¡Messera tiraaaaaaaaa...goooool!! ¡¡noooo!!, ¡¡que ojete!! !! pega en el palo !!.
Seguíamos alentando con las venas del cogote a punto de reventar, en estos momentos si alguien se hacía un corte, creo que ni sangraba, Gustavo seguía ordenando al equipo, Hernán estaba al borde del colapso, Ernesto no decía nada, yo no me lo podía creer, Arístides no quería ni mirar, Pablo se había quedado sin habla, Damián tan encendido como todos, llamó a una ambulancia por si a alguno le daba algo, el "tigre" decía que en el descuento, su hermano estaba muy pálido, y las mujeres (6) estaban peor que nosotros, porque se es Canalla o no se es nada.
Cuando el defensa central le hace el tackle a Herrera, y le muestran la roja... todos dijimos
¡¡ahora!!, -si ya no tenemos tiempo- dijo alguno..., la bandeja superior del Autotrol festejaba el empate (esto me suena de otra hinchada), la última pelota... ¿cuanto falta? preguntó uno,
-nada- contestó otro...-si no lo hacemos ahora me la corto- balbuceó a saber quién, ¡¡viene el centrooooooooo... GOOOOOOOOOOL !! el delirio, los abrazos, saltos, besos, lágrimas, todo junto, GOOOOOOOOOOOOOOOL por finnnnnnn loco, por fin, y en el momento de los abrazos me di cuenta que estábamos todos transpirados, los pelos mojados...y claro, éste partido los jugamos nosotros también, ¿como no íbamos a jugar? con lo que se juega Central...
El árbitro al ver que estábamos a punto de morirnos, y además porque estaba el tiempo más que cumplido, pitó el final.
Los latidos muuuuuuuuuy lentamente se nos iban estabilizando, eran las tres y pico de la madrugada, casi sin poder hablar por la afonía, nos fuimos despidiendo, más abrazos, un toco de alegría, -sabia que ganábamos- decía alguno, -yo también- decía otro.
¡Increible! decíamos todos, en un momento, las mujeres de Gustavo y de Hernán, mallorquina y madrileña respectivamente, me decían -no nos imaginábamos que se viviera así un partido del Canalla-, lo único que en ese momento se me ocurrió decir fue:
-imaginense lo que debe ser Rosario ahora...-
Habíamos ganado una vez más y seguimos luchando, el próximo partido será seguramente otro parto de nalgas, pero que le vamos a hacer, así los triunfos se disfrutan más, contra Arsenal no creo que lo televisen, así que lo "veremos" por LT3, pero como decía la semana pasada, no es lo mismo verlo que escucharlo...y también decía que lo veremos y lo escucharemos mientras estemos vivos, y como pude comprobar contra Quilmes, lo estamos.
Fernando Corvalán
Corresponsal en Mallorca - España.